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jueves, 9 de febrero de 2017


Estábamos el otro día en un bar tomando una cañeja y disfrutando del veraniego calor y la agradable brisilla que hace últimamente desde... el lado de de dentro de la ventana, claro. Echábamos un vistazo al Mundo Today, quizá el periódico que dice menos tonterías hoy en día, cuando encontramos esta maravilla de frase atribuida a Di Caprio: 

“¿Tú sabes cuánto dinero tengo yo? ¡Yo tampoco! Con ‘Django desencadenado’ perdí la cuenta. Vamos, si yo no fuese yo, pero yo existiese, me secuestraría, a no ser que aún no siendo yo tuviese tanto dinero como yo tengo, que me extraña, porque tengo muchísimo”.

Tu tan así y yo tan en plan que veo un céntimo en el suelo y me agacho a recogerlo

La frasecita destapó una conversación típica entre jóvenes independientes que no llevan demasiado disfrutando de las penurias maravillas  que supone el tener que buscarse la vida uno mismo, sacarse las castañas del fuego con un sueldo extraordinariamente abultado, ya entendéis mi ironía. 

En fin, que nos pusimos a comentar donde ahorrábamos dinero unos y otros, y la cosa da pena: que si marcas blancas, que si tuppers de mamá, el otro que no pone la calefacción nada más que antes de meterse en la cama y que si contrata a una compañía de electricidad que tiene un nombre de lo más evocador, Mipodo.

En tiempos de crisis cada vez más gente acude a empeñar las cosas que no usan

Y claro, si el Di Caprio tiene tanta pasta como para querer secuestrarse, igual mi problema es otro: yo me cruzo conmigo mismo pero sin ser yo mismo y lo mismo me cambio de acera por miedo de que me robe a mí mismo, en el hipotético caso de que al dejar de ser yo mismo empezase a hacer esas tonterías, cosa que me extraña. Y si no, que le pregunten a Doctora

Total, que nos echamos unas cañejas y unas risas porque, en el fondo, si podemos quedar para ir a un bar y beber cerveza es que tan mal no nos va. Hablando de problemas del primer mundo: mañana me quitan el móvil y voy a estar una semana EN-TE-RA sin teléfono. ¡Menuda aventura me espera!

*Aviso para navegantes: el Mundo Today es un famoso periódico de humor, que nadie se tome en serio nada de lo que se encuentre ahí dentro.

Los inspectores de hacienda también sufren lo suyo, ojo
  
¿Y tú? ¿También eres un intrépido joven en edad de sacarse las castañas del fuego? ¿Hay alguna penuria que hayas vivido y que casualmente quieras contármelo? Venga, ¡cuéntaselo al tío Holden!

Más: anteriormente en La fabulosa gallina de goma, La mafia de los instaladores de luz

martes, 31 de enero de 2017


En un mundo tradicionalmente de hombres, durante la época del sexo, las drogas y del Rock&Roll y cuando el termino feminismo aún no era de uso común, lograste hacerte un hueco a golpe de grito desgarrador y ritmos guitarreros.

Azucena Martín-Dorado, más conocida como 'Azuzena'

Hoy se cumplen 12 años de la muerte de Azucena Martín-Dorado, la primera mujer española que se atrevió a cantar heavy metal. Si no ha sido la mejor ni la más importante, al menos deberíamos recordarla como lo que sí que fue: la primera en atreverse subir a un escenario y llenar una sala.

Siempre tuvo su propia personalidad y no permitió que los estereotipos de la época la devorasen, y si no llegó a ser más famosa seguramente se deba a que muchos cromañones que llenaban las salas de rock tenían más ganas de corear 'las tetas, las tetas...' que de apreciar realmente su talento musical.


Probablemente aquello tuvo gran parte de la culpa de que Azuzena se agotase y dejase pronto la vida pública. Sin embargo, cuando se marchó hizo algo muy grande: dejar la puerta abierta al salir y un camino mucho más llano para todas las que quisieron entrar en el mundo del rock después que ella

¿Conocías a Azucena Martín-Dorado o a su grupo 'Santa'? ¿La habías escuchado antes? ¿Qué opinas sobre esta pionera?

Más: anteriormente en La fabulosa gallina de goma, Top 5 protagonistas femeninas

jueves, 12 de enero de 2017


A mí me gusta hablar. Es que hablo por los codos, joder: soy de esos que se embalan, van cogiendo carrerilla y terminan casi sin aliento de lo rápido que llegan a hablar. Viene porque de pequeño me leí en la 'Súper Pop' un consejo para ligar que venía a decir que a las chicas le gustan los chicos habladores. 

¿Hace falta que aclare que era una broma y que yo NO leía esa revistucha? Ya, bueno, que luego llegan las confusiones y el día en que yo sea un personaje público de renombre por ejemplo... no sé, presidente del mundo por decir el primer cargo que me viene a la mente, seguro que venís a sacarme los trapos sucios como ese.

El caso es que siendo yo un parlanchín sin remedio estaba claro que tarde o temprano recibiría el prestigioso y célebre premio Co.Menta... ¡Muchas gracias a Chelo! ¡Un aplauso para ella y otro para Marigem porque me consta que es una de las inventoras, ojo. 

Aquí la fastuosa imagen del premio

Y sí, el premio me llegó hace ya casi un año pero es que yo hago de procrastinar mi propio vicio privado, y así me va.

                'El premio Co.Menta, en referencia a las palabras que forman su nombre (Compañero y menta), es otorgado a comentaristas que son algo más que eso: frecuentes en el blog, amigos virtuales y con comentarios frescos como la menta que animan a seguir escribiendo y que incluso te sacan una sonrisa.' 

Gracias una vez más, Chelo, no por el premio si no por hacerme saber que no soy solo uno más y por ser también claramente una Co.Menta en estos lares.

Las normas son las de siempre: agradecer, valorar a un par de comentadores que molen para pasárselo y fardar del premio en blog tal y como estoy haciendo ahora mismo.

Sois muchos los que dejáis comentarios molones e instructivos, así que elegir a dos ha sido difícil. Es mentira, ja, habéis caído: Ángeles, que no se pierde ni una sola entrada mía y con quien hasta me escribo guasaps estaba claro que tenía que ser una. Y la otra persona es Gwen,de 'Mamá, no leas' porque conocerla ha sido de lo mejor que me ha pasado en 2016 y porque gracias a ella he publicado en papel por primera vez. 

Tarambana: esta vez no te toca, que ya te he dado muchos premios. Deja algo para los demás, abusón.
El azúcar, por cierto, esos 275 millones de kilos de azúcar que no me tomé con los cafés durante 2016 han sido, por fin, donados a la iglesia de mi barrio y a su proyecto de invitar a cafés, galletas y juegos de mesa a las personas de la 3ª edad un día a la semana. 

Sois grandes

Gracias a todos los que os pasáis por aquí. Gracias en especial a todos los que, además, os tomáis la molestia de dejar un comentario. Sois grandes.

Más: anteriormente en La fabulosa gallina de goma, Los libros de mi vida

martes, 27 de septiembre de 2016


A mí me encantan las tortitas con nata y chocolate. No entiendo cómo es posible que todo el mundo no sea un apasionado de las tortitas con nata y chocolate como yo. Sin embargo, como se que -por alguna razón incomprensible- los peces prefieren los gusanos a mi postre preferido, si yo fuera de pesca en el anzuelo no pondría deliciosas tortitas si no repugnantes gusanos.

Por eso mismo en este anzuelo que es mi blog debería poneros algo que os guste a todos -las metafóricas tortitas- sin embargo, como el blog es mío y me lo follo cuando quiera, hoy me apetece hablar del que posiblemente sea el cruce de piernas más famoso del mundo. Sí, señoras y señores, hoy os traigo un pequeño análisis que he hecho sobre una de las escenas más famosas del cine: el cruce de piernas de Sharon Stone en 'Instinto básico'.  

Y para empezar quiero llamar la atención sobre una Sharon Stone que está excepcional en esta parte de la película en concreto. En unos pocos minutos consigue hace una exhibición enorme tanto del arte de la seducción y el erotismo como de psicología, que merece la pena llamar la atención sobre ella: no es raro que después de esto su carrera despegase como un cohete a la luna.

La escena, joder, la escena roza la perfección. Analicemos ya no el vídeo si no el fotograma que he escogido: se trata de una rara lección magistral de interpretación y fotografía con la que nos regalan a los espectadores toda una montaña rusa de sensaciones.

Todo en este fotograma está calculado con cirujana precisión, ya lo veréis

¿Qué evoca Sharon Stone aquí? Evoca sensualidad, sí, pero también su lenguaje corporal nos dice que es una persona cargada de confianza en sí misma a través de la postura. El cruce de piernas -milimétrico- que no enseña nada es sexy pero la expresión de la actriz nos dice: 'no soy una mujer fácil, soy una mujer fuerte con carácter'.  

El vestido es provocador pero en realidad no enseñaría nada (cuando se va a sentar se ve claramente que la falda le llega casi a las rodillas) de no ser por la postura tan perfectamente escogida, lo que delata que es una mujer inteligente que no deja nada al azar y que tiene la situación perfectamente calculada.

Y es que el propio cruce de piernas consigue ser sexy y sensual sin dar una impresión sexual ni chabacana. Joder, apuesto a que se pasó horas practicando ese cruce mientras se miraba en un espejo. No por nada se ha convertido en el cruce de piernas más famoso de la gran pantalla.

La mirada -cogida por sí misma- es clara, es honesta y expresa confianza, dominio y diversión, y sin embargo toda la escena en conjunto nos produce una sensación de vértigo en la que el espectador no termina de descifrar las verdaderas intenciones del personaje.

¿Y todo esto para qué? Para enseñarnos que la mujer -aparentemente frágil y en situación de inferioridad -encerrada en una sala de interrogatorios con varios policías es en realidad la persona que tiene la sartén por el mango. Que ella no se va a dejar dominar y que no tiene nada que ocultar. 

He intentado contagiaros -seguro que se me nota- del entusiasmo que siento cuando consigo apreciar un trabajo tan bien hecho en el cine. Y no es para menos: en mi opinión esta escena es una maravilla que merece la pena admirar de vez en cuando para darse cuenta de la enorme cantidad de trabajo que puede haber invertido en apenas unos pocos segundos de metraje. Al menos cuando se quiere dar calidad a la obra, claro. 

¿Qué por qué esta entrada se llama 'la escena más pausada de la historia del cine? Debería ser obvio, ¿no? Seguro que tú, mi audaz lector, ya te habrás imaginado por qué esta escena tiene fama de ser la mayor causante de la historia del desgaste del botón de pause. ¿O no?

Más: anteriormente en La fabulosa gallina de goma, Superman según Tarantino

martes, 13 de septiembre de 2016


Y los mayores traidores de la historia son...

Hablemos de los merengues. Sí: esos pastelillos que parecen una perfecta pirámide en espiral hacia el clímax de las papilas gustativas. Que a la vista son nata fresquita y dulzona con graciosa forma para estimular al niño que llevamos dentro. Que se esconden tras las vitrinas de las pastelerías con distintos tamaños y colores para sugerir la felicidad que nos proporcionará al contacto con nuestra lengua. Hablemos de esos puñeteros traidores.

¿Sabéis lo que son? Estoy convencido de que esta mierda solo se la venden a incautos y a pardillos como yo, y a JuanRa que me dijo el otro día que son su postre preferido y estoy realizando una colecta para llevarle al psicólogo por si acaso. Estoy convencido de que la mayoría de consumidores de merengues en su momento se pensaron que era algo de nata fresquito y no cartón apetecible.

Se hacen pasar por blanditos claramente, los muy traidores


El que inventó los merengues, joder, no tengo dudas de que está ahora mismo ardiendo en el infierno. Si es que le llaman ‘El Judas’ de la repostería, seguro. Porque los merengues son sin duda a más alta traición gastronómica, la conspiración para el regicidio de los consumidores, una puñalada en el corazón del buen gusto.

Aparentemente una puntita de nata fresquita de lo más apetecible, incluso sexy –lo admito-,  son en realidad una trampa dura como el carbón dulce. Joder, es que está muy duro si tenemos en cuenta que parecen hechos de nata… ¿quién fue el tarado que los inventó? ¿Y el que permitió su venta al público sin letreros de advertencia? ‘Cuidado: parece nata pero está duro como una roca.’ Que le das un lametazo y te cortas la lengua, por Diox.

Los milhojas, atendedme bien, los milhojas deberían ser de nata por Real Decreto. Una vez me compré un milhojas de merengue y de ahí viene mi odio eterno. Yo se lo señalé a la pastelera con gran alegría e ilusión, y la pastelera debió pensar: ‘¡Ja! Otro pichón.’ Yo lo pagué, y cuando fui a morderlo… joder, ojalá me hubiera mordido la lengua en lugar de ese pastelito. Aún hoy al recordarlo se me caen las lágrimas. Deberían haber declarado ese día como de luto nacional.

No puede ser que un pobre pardillo incauto como yo se compre un milhojas esperando morder y que se le inunde la boca con nata y que resulte estar duro y compacto. Es que menuda decepción. Se me rompió por completo el corazoncito este que tengo que no me cabe en el pecho.

En serio, ¿quién se compra merengues voluntariamente? ¿Es que acaso disfruta de comer esa sustancia que parece hecha de papel lija? Que se lo tiras a un payaso a la cara y le haces una brecha. Joder, es que son muy mentirosos los merengues. No me digáis que por la foto no parecen ultra blanditos, como de nata montada.


¿Y tú? ¿Alguna vez has comido merengue? ¿Sabías de la existencia de semejantes pastelitos mentirosos antes de hoy?

Más: anteriormente en La fabulosa gallina de goma, El manjar de los dioses


viernes, 12 de agosto de 2016

Tengo una amiga que es modelo. No una top model de esas que ganan sotopocientosmil euros por foto, pero la chica hace sus pinitos y, si veis la tele, que sepáis que igual la habéis visto porque de vez en cuando sale en algún anuncio. 

¿Verdad que es guapa la súper modelo Conchi Monge?

Como sea, el caso es que esos anuncios NO se hacen en España, claro, porque por razones que seguramente atiendan totalmente a la globalización, así que viaja mucho por trabajo. Y nada de Cuenca, Albacete y Las Pedroñeras, ojo: México, Tailandia, Mordor... esos sitios.

El caso es que, con toda mi buena intención, de vez en cuando la mando paquetes con cositas. El primero se lo mandé porque pensé que se sentiría muy sola en ese mundo tan duro y competitivo lejos de casa. El resto porque, a pesar de que veo que se lo pasa teta y se divierte en general más que el resto de los mortales mientras ve mucho mundo, porque creo que aún así le hará ilusión. 

Hace un mes o así mi amiga me enseñó una web (Packlink) que es como las páginas esas de comparar viajes o seguros para ver cuál es más barato, pero para envíos, y me aconsejó usarlo porque dijo que seguramente me saldría mejor. Y la hice caso, que para eso soy un tipo muy bien mandado.

Lo que pasa es que también hice lo que mejor se me da hacer en esta vida: dejar las cosas para el último momento, y en lugar de enviárselo hace un mes cuando debería (y quería), lo hice la semana pasada. 

-Oye, Conchi. Que estés pendiente, que te he enviado otro paquete.
-¿Cuándo?
-Ahora mismo.
-¿Te das cuenta de que este sábado se casa mi hermano?
-Claro, ya me he comprado la corbata para estrenar.
-La boda de mi hermano, insisto. ¿No se te ha pasado por la cabeza que es muy posible de que yo misma vaya a la boda de mi hermano?
-...
-¿Te ha dado ya el ictus que te mereces?

Total, que nos lo hemos pasado muy bien en la boda, la comida muy rica, mi corbata muy fardona. Y el paquete por la china, supongo. De turisteo, joder, como el gnomo de Amelie.

¿Eres tan desastre como yo? ¿También dejas las cosas para el último momento? ¿Eres un despiste con patas? ¡Cuuéntame alguna anécdota parecida si la tienes!

Más: anteriormente en La fabulosa gallina de goma, La torre inclinada de Pizza

miércoles, 27 de julio de 2016

A principios de este año comencé uno de mis más ambiciosos proyectos: la torre inclinada de pizza. Si, como lo leéis: una torre que llegó a alcanzar la considerable altura de 12 cajas de pizza. Teniendo en cuenta que vivo solo y que la construcción duró tan solo un par de semanas, podemos decir que sin duda me esforcé bastante.

En mi defensa debo decir que a mí las situaciones de estrés desde siempre me han dado unas ganas locas de comer porquerías, y la verdad es que la época lo requería. Me di cuenta de que quizá estaba abusando demasiado de las pizzas cuando me miré en un espejo y no vi a un zorro, si no a un hámster con los mofletes llenos de pipas. 

En aquella época, un amigo, ese AMIGO en mayúsculas, se preocupaba bastante por mí:

-Holden, tío, tienes que salir de casa. ¿No te gustaría salir por ahí a conocer mujeres?
-Odio a las mujeres.
-No te lo crees ni tú.
-Os odio a las mujeres y a ti.
-Vamos, te voy a sacar a por cerveza.
-¿Puedo ir en pijama?
-...
-No sin mi pijama.

Prefiero la comida a las personas

 Lo cierto es que tras una relación bastante duradera admito que tenía muy pocas ganas de relacionarme con el sexo femenino, aunque tampoco con el masculino ya que nos ponemos. Pero pasada la barrera de esos primeros meses más durillos iba quedando claro que poco a poco volvía a tener ganas satisfacer mis deseos más primitivos y carnales.

Como era obvio, no se hizo esperar demasiado que alguien tratara de meterme en el sórdido mundillo de las apps para ligar que parecen dominar los móviles hoy en día -no finjáis que no sabéis de lo que hablo, que os estoy viendo- y ese infeliz intento me dio la oportunidad de usar una de mis expresiones preferidas:

-Oye Holden, ¿y si te instalas del Badoo o una de esas apps?

-Y una p**** como u** c**** del***.- Esta expresión es tan rotunda y contundente que tengo que censurarla, claro, no sea que luego alguien vaya por ahí repitiéndola y sus padres le echen de casa, le deje su novia, su jefe le degrade y su perro le retire la palabra por mi culpa. Entrad en el link bajo vuestra propia responsabilidad.

Entonces mi amigo, ese AMIGO en mayúsculas, tuvo una feliz idea. Encontró trasteando por la red unas quedadas para intercambiar idiomas. Si, sé que suena raro, pero en cuanto me lo comentó me dieron muchas ganas de ir y ver qué tal. Yo creo que era esa emoción por las primeras veces la que me embriagaba y me hacía desear ir a ver qué tal. 

La cosa -por explicarlo brevemente- consiste en una quedada en algún sitio en el que se reúnen turistas de paso y aborígenes propios de la península ibérica para hablar en inglés y conocerse entre juegos bastante divertidos y ese maravilloso lubricante social que son las ganas de pasarlo bien. En nuestro caso decidimos acudir a un encuentro para hablar inglés organizado por Callanschool, por si le he picado la curiosidad a alguien.

Creo que puedo garantizar al 90% que muchos turistas acuden con la premisa de 'lo que ocurra en España se queda en España', y que el 90% de los aborígenes acudimos con la idea de que 'a ver si vienen guiris con ganas de soltarse la melena'. Sea como sea, el caso es que me lo pasé bien y conocí a gente la mar de interesante.

-Holden, ¿qué te pasa que solo hablas con esas chinas?
-Que se llaman Eva y María.
-¿Y?
-2 chinas. Juntas. En España. Que no hablan castellano. Y que dicen que se llaman Eva y María.
-¿Y?
-Que a mí me habrá dejado la novia, pero que tú te acabas de caer de un guindo. From a cherry tree, ¿te enteras?

¡Eva y María! ¡Chinas! ¡Que no hablan en cristiano!

En lo que va de año he ido a 3 de esos 'Languaje exchange', por si alguien quiere saberlo, y creo que voy a seguir yendo. Nunca -en mis veintitantos añitos de vida- había encontrado unos eventos en los que fuera tan fácil conocer a gente, al menos para hablar. Os lo digo en serio, a poco que os apetezca conocer gente, estos intercambios son de lo mejor que hay. 

Más: anteriormente en La fabulosa gallina de gomaPeleas en los bares

miércoles, 13 de julio de 2016

Como  dijo Terminator: ‘Volveré’. Solo que yo no lo dije, pero he vuelto de todas formas. Mello, mi gato siamés, me hace el baile del perdón porque cree que me he marchado para castigarle. Odín, mi diox nórdico en edición de bolsillo, en cambio me llama cretino con la mirada: hay que quererle.

Como ya comenté, he estado y estoy inmerso en un proceso de selección arduo y complicado para un puesto de mucha responsabilidad (¡JA!), cosa que me ha mantenido tremendamente ocupado debido a la exigencia de la selección. Entre otras cosas, han comprobado mi habilidad para preparar cafés, el azul de mis ojos marrones y el tamaño y calidad de mis enchufes, lo básico para encontrar trabajo hoy en día.

Y después pasamos a pruebas más serias, como por ejemplo cuando me hicieron pintar un arbolito para comprobar si soy una persona cuerda. Puede que vosotros no lo sepáis, pero un árbol chapucero hecho con un bic en un folio dice más de vosotros que todo vuestro curriculum.

Veréis, a mí lo de que un puesto de trabajo dependa de mi habilidad para pintar un arbolito me toca los cojones parece un tanto ridículo. La cosa es que sorprendido, por la gilipollez gilipollez (lo siento, es inmaquillable), de la prueba decidí preguntarle a Google que todo lo sabe para ver qué clase de broma acababan de gastarme, y resulta que debo admitir que el método aunque parezca infantil tiene sus fundamentos y es interesante. 

Maravillaos ante mis dotes artísticas

Para que entendáis la prueba, os voy a dejar mi arbolito: voilá.

Ahora os voy a explicar qué ocurre con el manzano de marras. Porque esos frutos son manzanas y quien diga lo contrario miente como un bellaco y arderá en las brasas másardientes del infierno, ¿vale?

Resulta que a un señor se le ocurrió coger a 2000 personas ‘emocionalmente estables’, a 2000 personas con traumas infantiles, a 2000 personas con carencias afectivas, y a otros muchos de miles de personas y les hizo pintar un sencillo arbolito en un par de minutos. Luego comparó y descubrió que –joder, os prometo que no es una broma- cada selección de 2000 fulanos y fulanas presentaba en sus arbolitos una serie de rasgos comunes. Como os lo cuento.

De mi árbol, el tipo dedujo:

   -Tronco grueso, fuerte y alto: suele significar estabilidad emocional, extroversión y persona idealista.

   -No me olvidé de dibujar suelo y lo hice ondulado: se interpreta generalmente como adaptabilidad al medio.

   -Copa ondulada: De nuevo adaptabilidad y rasgo de persona paciente y tranquila.

   -Casa de la ardilla Agujero: al parecer tengo un remarcable vacío emocional. In rimircibli vicii imicinil mimimimimi.


   -Frutos en el árbol: Es propio de personas que buscan resultados inmediatos.

   -Sombreado en el suelo: típico de personas prácticas que buscan el placer y la realización personal.

   -Tronco recto: suele ser algo propio de personas con bastante autocontrol.

   -Líneas onduladas en el tronco: son propias de una persona flexible y sociable.

   -Raíces: de personas con valores familiares.

El fulano me dijo que el agujero en el tronco del árbol significaba un vacío emocional. Yo le contesté que en realidad primero había pintado la ardilla porque me sobraba tiempo, y que me pareció conveniente dibujarle una casita para ser coherente. Él me dijo que no debería haber pintado a la ardilla, que me había pedido un árbol. Yo me mantuve firme y le respondí que sin ardilla no hay árbol. Él me dijo que me dejase de leches en vinagre. Borde del carajo, seguro que me tenía envidia porque no es capaz de pintar una ardilla tan lustrosa.

Bueno, el caso es que este ejercicio al final me sorprendió porque me vi bastante identificado con las interpretaciones de 'D. No me gustan las ardillas', pero eso no quita que de todas formas esto me parezca una memez. 

Y vosotros, ¿confiáis en este tipo de ejercicios psicológicos? ¿Os parece normal que te pidan dibujar un árbol en una entrevista de trabajo? ¿Creéis que un ardillesco manzano puede identificar los rasgos de vuestra personalidad?

Más: Anteriormente en La fabulosa gallina de goma, La entrevista… de trabajo

viernes, 10 de junio de 2016

... de trabajo.

A la izquierda yo, en un retrato hiperrealista que me hicieron hace años.

-Si usted no fuera una persona, ¿con qué animal se identificaría antes, ahora y en el futuro?

-De pequeño yo era un ardilla, sin duda. Era juguetón, totalmente despreocupado y travieso; lo único que me importaba era pasármelo bien. 

-Bien, siga.

-Ahora soy claramente un zorro: he aprendido mucho de la vida y me he vuelto más listo, más astuto y sé buscarme la vida perfectamente. 

-Vale, ¿y en el futuro?

-Yo me veo como un jabalí: más familiar, más listo que la mayoría de animales comunes y con un olfato muy fino que le ayuda a encontrar comida o a evitar depredadores. Además, los jabalíes tienen una cosa muy buena y es que crían y amamantan a los cachorros de otras familias cuando han perdido a su madre. 

-¿Eso de que es más listo que los demás animales es cierto?

-Oh, sí. Se han hecho experimentos y se ha demostrado que son más inteligentes que los perros o los caballos. Y algunas razas también tienen el olfato más fino.

-Me gustan sus respuestas.


¡JA! ¡Que te lo has creído! ¡Zorro resabiado hasta la muerte! Como si cambiar a Jabalí fuera un progreso, no te fastidia. Con una pregunta de animalitos me querías pillar a mí, ¡ni loco! ¡JA! ¡Ahora vuelves a por otra! ¡Chúpate esa, Recursos Humanos! 

Y a vosotros, ¿Os han hecho preguntas raras en las entrevistas de trabajo? ¿Habéis vivido alguna situación extraña?

Más: anteriormente en La Fabulosa Gallina De GomaLa negación

miércoles, 11 de mayo de 2016

La sirenita del famoso cuento, en Copenhague

Había caído el sol durante todo el día, y se dejaba notar a pesar de estar ya entrada la tarde. Maite, la recepcionista de la academia, se reía mientras intentaba explicarla que pensaba que las clases empezaban 15 minutos más tarde. Ella me agarró del brazo sin ninguna diligencia y me metió en un aula por completo desconocida para mí. Busqué, con la mirada, una silla en la que sentarme en medio del desconcierto de la clase.

Fue entonces cuando la vi. A mí no me importaba nada de lo que hubiera en clase, solo ella. Aquella camiseta roja con la imagen de una moto que dejaba adivinar sus formas. Aquellas manos morenas, una de ellas salpicada por una quemadura, y sus preciosas muñecas adornadas por pulseras de pinchos. Aquel reflejo oscuro de cabello moreno y largo, peinado en tirabuzones. Y los ojos.

A pesar del tiempo transcurrido desde que los vi por primera vez, y de los muchos y bellos momentos o los sinsabores que aquellos iris marrones iban a introducir en mi vida durante los años siguientes, todavía hoy sigo siendo incapaz de expresar el efecto de esa mirada pícara y luminosa, tan engañosamente limpia, idéntica a los ojos de una pantera que observa desde lo alto de un árbol.

Para mí, Ana era solo una visión celestial, maravillosa, tan lejos de mi pobre condición mortal como podían estarlo la luna o la más brillante estrella de las que la acompañan.

Se van a cumplir 11 años desde que viví ese momento y casi 10 desde que escribí este puñado de líneas, y no quería dejar pasar la ocasión de conmemorar esos momentos de la adolescencia tan intensos y agridulces que ya nunca volverán. Este es mi pequeño homenaje a esos años, pero seguro que tú, mi querido lector, también habéis tenido sentimientos así. ¿Me los cuentas?

Más: anteriormente en La Fabulosa Gallina De Goma, Las mujeres de mi vida

miércoles, 13 de abril de 2016

Este es el post de las mujeres que siempre me acompañan, de aquellas que me observan con muda mirada y convierten mi piso en mi hogar.


Su mirada inquisitiva me atravesó


Se trata de una entrada de miradas penetrantes, de miradas seductoras, de miradas que hablan por sí mismas y de cafés por la mañana,


Con las olas frías del Atlántico

de ondinas jugando en el mar y de las olas que rompen en su piel.


Nunca me gustaron las fresas, salvo esta

Un post de flequillos de cine y de fresas en la mano,


Para mí siempre ha sido verde
 

del verde de las turquesas y el rojo de algunos carmines.


Me roba la entereza



De aquel segundo de máxima expectación congelado en las retinas, 


Moonrise Kingdom


y de chicas que en realidad son cuervos.


Ian Curtis estaba sonando en la radio


De cazadoras vaqueras y de parches de rock,


Y la primavera a mi casa llegó

y de pelirrojas con petirrojos.


Este es el post de todas las mujeres que viven en mi casa.

Si, ahora mucho desfacer entuertos pero quisiera saber donde ha estado en los últimos decenios.

Y de postre, un dibujo de Forges original que me dedicó en el que me felicita por mi cumpleaños. Cada cuadro lleva a su autor, por si a alguien le pica la curiosidad.

Más: anteriormente en La Fabulosa Gallina De Goma, Mi espacio

sábado, 12 de marzo de 2016

¿Qué el Pop es mejor que el Rock? ¡Ven que te reviento!

Cuando era un chaval, y ojo que no digo que ya no lo sea, tenía un problema enorme. Uno inmenso, titánico, de proporciones colosales y con unas fauces que podrían devorar sin esfuerzo a un elefante de tamaño (y aspecto) normal. Y es que cuando todo el mundo escuchaba 'bacalao' o rap yo escuchaba Rock

Lo digo sin tapujos, porque ya lo sabéis: escucho Rock&Roll, desde ahora y desde siempre, pero elegir la senda del metal implica que durante unos años tendrás que andar un camino empedrado, empinado, cuesta arriba.  Porque veréis, a mis amigos de entonces nos les gustaba la misma música que a mí.

Y joder, no era culpa mía: me habría encantado poder encender la radio, sintonizar los 40 secundarios y dejarme llevar por el cómodo vaivén del oleaje de las modas. Pero no pudo ser: desde el momento en que descubrí el ritmo metálico, acelerado y guitarrero quedé condenado socialmente a pertenecer a una de esas tribus subdesarrolladas sin apenas capacidad para distinguir la buena música. JA.   

El problema del que os hablaba, MÍ gran problema, era la incompatibilidad de nuestros gustos musicales en espacios cerrados y reducidos tales como casas o coches. Porque gracias al democrático poder de la mayoría, siempre tenía que aguantar yo la música (de la más bastarda calidad) de mis queridísimos amigos, y eso me daba mil patadas.  
 
Holden vente a Fabrik, que pin que pan, que pan que pum.

El caso es que, movido por ese incómodo sentimiento de agradar a quienes se metieran en mi coche (estoy seguro de que todos sabéis de qué sensación hablo), traté siempre de llevar la música que gustase a la novieta de turno o al grupito de amigos con el que fuésemos a ir de viaje.  

Y claro, las ganas de tratar de agradar al prójimo entraban en conflicto con la lógica y el raciocinio del Holden de aquella época ya que: ¿Si soy yo el que conduce no debería ser yo el que fuera cómodo? ¿No debería pensar un poquito más en mí mismo? ¿No debería abandonar a esa gente en una cuneta para que muriesen junto con su lamentable gusto musical? 

Entonces fue cuando conocí a Z, de quién he aprendido alguna que otra lección. Hay que decir que Z sigue siendo muy amigo mío hoy en día, y es algo mayor que yo. Es de esos chicos que uno decide que tiene que tomar como ejemplo, porque veréis, la primera vez que nos subimos al coche de Z, estaba escuchando Heavy Metal, y ante la primera crítica simplemente dijo:

-Me suda los cojones.

Así, tal cual. Más de 3000 años de compleja evolución del lenguaje y el trabajo de todos los lingüistas que jamás ocuparán un sillón de la RAE para sintetizar que su opinión le interesaba lo mismo que la secreción cutánea de sus gametos masculinos. Y fue mano de santo, oye: ya nadie le dijo más. 

¿Que si te voy a poner el último disco de Reguetón en mi coche?

Como es natural, quedé francamente sorprendido por la sencillez de Z, y en parte un poco enamorado de esa capacidad de transformar las cosas difíciles en fáciles y desde entonces (aunque con un uso del lenguaje al más trabajado) adopté esa misma actitud: mi coche, mi música. 

Y vosotros, ¿habéis tenido que adaptaros a algo que os desagradase por culpa de vuestros amigos? ¿Nadie se siente un poquito identificado con esta historia? ¿Qué música escuchas?

Más: anteriormente en La Fabulosa Gallina de Goma, 5 cosas sobre mí

sábado, 13 de febrero de 2016

Hay veces que a uno no le apetece hablar de nada con nadie. Son días de manta, té, videojuegos y gatitos. Hay otros días en los que uno necesita desesperadamente tener una tarde de cervezas, risas y amigos. Y hay días en los que uno se levanta y le apetece escribir 5 cositas sobre sí mismo.


#5 Las ardillas molan


En general, antes de viajar a cualquier país, pongo internet patas arriba, incluso trato de contactar con algún aborigen del lugar para, por todos los medios, tratar de averiguar si la ciudad que voy a visitar tiene algún parque con ardillas salvajes. En caso afirmativo voy y juego con ellas. En caso negativo me busco otra ciudad.


#4 ¿Quién necesita saberse la letra de una canción?


¿Sabéis esos días en los que una canción se te ha pegado pero aún no te la sabes bien como para cantarla? Bueno, pues yo relleno los huecos en mi memoria como me da la real gana. Recuerdo por ejemplo que en la canción de los Petersellers 'Indeleble' solía sustituir la segunda frase del estribillo por: 'que escriben mucho mejor'. Dejo la original para los curiosos que quieran saber el poco sentido que eso tenía dentro de la canción.

Encima eso

#3 No como huevo cocido


NI-DE-CO-ÑA. Esta chapucera manera de cocinar estropear un huevo es la única cosa en el mundo que me niego a comer. Joder, si tuviera un archienemigo el mío sería un puto huevo cocido. ¡Puaj! Sólo lo como cuando alguien me invita a comer a su casa y forma parte de la receta, y por educación. Y lo paso fatal, aunque trato de que no se me note. Admito que es una manía y que en realidad no saben tan mal.

Cosas que pasan cuando uno tiene gatos y cierra las puertas

#2 ¡Cierra esa puerta!


No soporto las puertas abiertas. Sí, es otra manía. Todos tenemos, ¿no? sólo que quizá yo tenga más que el resto. Así, en conjunto, podríamos decir que mis hábitos de vida son en realidad una maraña de comportamientos anómalos que si los juntas todos tienen algo de sentido. Al menos para mí. Y cierro a mi paso todas las puertas que cruzo si nada me lo impide.

Pues eso

#1 Mí madre me hizo creer hasta los 28 años que mis croquetas no llevaban huevo


Sucedió en una comida familiar en la que, tras rechazar la bandeja de croquetas que mi madre me ofrecía, la dije muy educadamente que esta vez no me había preparado mi platito de croquetas aparte sin huevo, y que no me apetecían. Mi madre respondió: 'Pero si yo nunca en mi vida he cocinado las croquetas sin huevo' con mucha cara de confusión antes de darse cuenta de su error. Ha perdido toda mi confianza. Para siempre. 

Y vosotros, ¿os apetece contarme alguna manía que tengáis? ¿Algún hábito que realicéis con la frecuencia de un maníaco con trastorno obsesivo-compulsivo, quizá? O tal vez, ¿un requisito que sea obligatorio para que una ciudad os resulte turísticamente atractiva? Y por si alguien se lo estaba preguntando: sí, ese vídeo de ardilla es mío y la mano también.

Más: anteriormente en La Fabulosa Gallina de GomaEl manjar de los Dioses