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viernes, 13 de noviembre de 2015


Me siento incapaz de determinar mis sentimientos ahora mismo. No sé cuál de estas dos opciones podría expresar lo extraño que me encuentro: si odiar a Hollywood y a toda su basura comercial o amar a los fans incondicionales que han hecho esta maravilla. No lo tengo claro, la verdad.

Odiar a Hollywood por haberme resignado a que jamás vería ninguna adaptación buena salida de sus tripas. Detestarles por haberme hecho creer que si ellos no podían con todo su enorme presupuesto y su parafernalia cinematográfica, entonces nadie sería capaz de adaptar la mítica serie con actores de carne y hueso.

Detalle del padre de Bulma. Si esto no es cuidar los detalles, nada lo es.

Amar a un pequeño grupo de fans del cine y de Bola de Dragón por intentar hacer realidad uno de los sueños más fuertes de mi infancia. Joder, ¿sabéis el genio de Aladino? Pues si de pequeño yo lo hubiera tenido, habría gastado uno de sus deseos en pedir una película basada en mi serie preferida y habría sido algo muy parecido a esto. 

Vale que el corto no es perfecto: no podría serlo sin una enorme inversión detrás. Pero siendo consciente de la magnitud del esfuerzo que han realizado por sacarlo adelante, sólo puedo poner dos pegas: que Bulma no tenga el pelo azul y que Trunks no tenga el pelo morado con el corte a tazón de los malotes de los 90.

Así eran Trunks y Bulma del futuro

Insisto, eso es lo único que creo que estaba en sus manos haber mejorado. Y que nadie me hable del peinado de Goku o de Vegeta: el pelo es de las cosas más jodidas de trabajar y, por ende, de animar. Si llegan a usar pelucas o algo así con su bajo presupuesto habría quedado peor, estoy seguro. 

Como ellos mismos dicen: THE FALL OF MEN se encuadra en un futuro diferente al de la serie. Basado en los personajes de la saga de Bola de Dragón, esta historia nunca antes contada es un justo tributo más que merecido al universo inventado por Akira Toriyama. 

¿Qué os ha parecido? Si sois fans de Dragon Ball, ¿no odiáis a Hollywood ahora mismo? ¿No estáis emocionados? ¿No querríais ver más capítulos de una serie hecha así? 

Mas: anteriormente en Lafabulosagallinadegoma, La verdadera historia de Conan

miércoles, 9 de septiembre de 2015

El monstruo, sonriente, elige a su nueva víctima

Maldito Raphael. ¡Qué manía le estoy cogiendo a Raphael! Yo odio a Raphael. Se me ha pegado una (o varias) canciones de Raphael.

Y es que, joder, uno debería poder controlar un poquito mejor su subconsciente, ¿no? Que si no, luego sueña lo que sueña, y empezamos mal el día ya desde las 0:00. Y claro, luego que si no rindes en el curro, que si estás tarareando cosas raras, que si: '¿Dónde está el verdadero Holden? ¡Devuélveme a mi amigo!'  
 
Nadie te amará como yo te amo... ¡NADIE!
Me explico mejor: todo empezó unos días antes de que le cortase la cola a mi gato. Sí. Esa fatídica semana. Ya de buena madrugada todo parecía indicar que lo mejor esa semana sería encerrarse en un manicomio, ponerse una camisa de fuerza y tirar la llave a un rio. Un rio de magma volcánico, se entiende. 

Porque claro, te levantas después de estar soñando toda la noche con Raphael y amándolo todo con la fuerza de los mares ¡YO! y preguntándote: '¿Qué pasará? ¿Qué misterios habrá? ¿Será esta mi gran noche?' y ya ni desayunar te apetece. Pero uno que es fuerte se viste y sigue adelante con su vida.

¿Soy el único que tiene pesadillas con este señor?
Y ya cuando al día siguiente ves carteles de Raphael anunciando un concierto cerca de tu pueblo te das cuenta de que el sueño era en realidad la crónica de una fatalidad anunciada. O sea, ¿Raphael 2 veces en 2 días? Aquí pasa algo raro.  ¿Un complot contra mi excelso gusto musical quizá? 

Y para colmo, cuando tan solo una jornada después ves anunciado por la tele que a las 19:00 horas también van a televisar un concierto de Raphael lo raro es que todo lo malo que me haya sucedido sea cercenarle un miembro a Odín, el temible Dios nórdico en miniatura.

Y uno podría decir: 'Bueno, ya pasó. Todo terminó ahí'. ¡PERO NO! Porque decido involucrarme en un corto de cine (Yeah madafacas!) y la guionista-directora-actriz me pasa un corto anterior que hizo... ¿y qué descubro?


A una familia FELIZ cantando canciones de Raphael en medio del corto. A una familia aparentemente  feliz, se entiende. Qué Diox me pille confesado. Esto aún no ha terminado. ¿A alguien le ha pasado algo parecido? ¿No me puede pasar lo mismo pero con la tortuga ninja o con el artista renacentista? Y sin haberlo planeado, me ha salido un pareado.

Más: anteriormente en LafabulosagallinadegomaTorquemada

lunes, 25 de abril de 2011

A veces tengo miedo de que nuestro coche vaya lo suficientemente rápido como para estrellarse. A veces me imagino no mejorando mi empleo y a ti con un trabajo estupendo, tan bien colocada que te avergüences de mí, porque me aterra no dar la talla o no ser lo suficientemente bueno. En esas ocasiones pienso que el día que no esté a la altura, podría derrumbarme tanto que tú no quieras ni intentar tirar de mí, y es entonces cuando me doy cuenta de que ese es mi mayor miedo.

Me he embarcado en algo muy grande, y muy duradero. Quizá en lo más complicado que haya hecho nunca, y aunque sé que lo estoy haciendo bien y que debería sentirme afortunado, a veces se hace difícil. Muy poquitas veces me pasa que soy incapaz de ver nada bueno en lo que hago, y en esas ocasiones me asusto como un cachorrito. Pero entonces me doy cuenta de que ese no soy yo, y me enfado. Yo no soy el cachorro que se queda al amparo de la madre en la madriguera, yo soy aquel que sale al exterior por su propia cuenta. Y después me invade una especie de euforia difícil de explicar que me hace sentirme a un paso de saltar al vacío, sabiendo que voy a avanzar pase lo que pase, y que voy a soportar la caída. Y que voy a levantarme y a seguir el camino que he elegido hasta el final, me lleve a dónde me lleve. Y ya no me importa a qué velocidad vaya el coche, ni lo dura que sea la carretera, porque sé que siempre vas a ser mi copiloto.

domingo, 12 de diciembre de 2010

Anoche tuve un sueño muy extraño, y al recordarlo tengo la amarga sensación de que tiene que ver con algo de la vida real. De mí vida real. Cómo una espinita clavada en el cielo de la boca de la que uno no puede olvidarse.

Había un parque lleno de césped muy verde, y yo estaba asomándome a un lago que había en el centro. Bajo el agua, a una profundidad suficiente como para distinguir que algo se movía pero no poder adivinar lo que era, podía ver una especie de pez alargado, moviéndose como me imagino que se mueven las pirañas esperando a que caiga su presa. Yo sabía que no debía intentar tocarlo, pero era un sueño que no podía controlar, así que empecé a meter la mano en el agua.

Un pez entre blanco y grisáceo, alargado, más o menos como un escualo delgado, sin ojos, y con varias costuras a lo largo de todo el cuerpo (cómo si se hubiera sometido a varias operaciones de cirugía y le hubieran tenido que dar puntos) se abalanza sobre mí, y me arranca el brazo en el momento en que toco el agua. Tenía primero una boca sin dientes y membranosa que, al abrirse, dejaba paso a una boca con dientes, como la que tienen los pulpos, que emergía como la de un alíen.

Yo me quedaba ahí arrodillado y desangrándome, con la imagen del pez, muy siniestra, fija en mis ojos. Y en el sueño, antes de conseguir despertarme, se repitió una y otra vez el agónico momento en que el pez me arrancaba el brazo.

domingo, 21 de marzo de 2010

Hace algunos días me saqué el carnet de motos. Si, exacto, el carnet del tipo "A". Eso significa, entre otras cosas, que ya puedo conducir cualquier vehículo, porque ya tengo todos los carnets.

Asique como no puede ser de otra forma, mi objetivo a corto plazo es comprarme una Harley Davidson (cuanto más grande mejor, claro) y formar un grupo de moteros macarras e infames. Mi grupo será conocido a lo largo de toda la costa mediterránea como "Los satanases del infierno" y que venga Matt Groening a pedirme derechos de autor si se atreve. Si tiene huevos.

Supongo que debí actualizar esto hace unos días, cuando aún era noticia, pero no pudo ser. No hay excusas, simplemente soy algo perezoso en algunas ocasiones.

domingo, 7 de diciembre de 2008

-Porque ésta es mi más preciada posesión-pensó-. Y renuncio a ella, la entrego al mar, y no pido nada mas que saber cómo puedo salvar la vida del monje. Porque si no hago nada, él soñará con una caja, después con una llave que abre una caja, y entonces morirá.

Y así empujó con el hocico la pálida estatua de jade más allá del borde del precipicio, delicadamente, y contempló como caía cientos de mteros y desaparecía en el mar tumultuoso. Entonces suspiró, porque la pequeña estatua del dragón había traido serenidad y paz a su cubil.

N. Gaiman. Los cazadores de sueños.