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miércoles, 1 de junio de 2016

¿Que vas a devolver el sofá? Pues me muero

Voy a provocar un incendio este fin de semana. Lo he decidido. Pero no uno metafórico como alguien podría estar creyendo, no: uno muy real. Joder, si veis en las noticias que una tienda de muebles ha ardido hasta los cimientos y encima luego ha caído un meteorito en el lugar de los hechos, no lo dudéis: he sido yo. 

Y todo se debe a que estoy durmiendo mal, joder, y esto no es una cosa a la que yo esté acostumbrado. Si yo soy de los que duermen como un bebé, de 8 a 47 horas diarias como mínimo y del tirón. Ni me levanto para ir al baño. Un tronco soy. Tengo la conciencia tranquila y el alma pura, me merezco dormir.

Todo empieza con que me he comprado un sofá. ESE sofá con el que todos soñamos. El definitivo. El insuperable. El que hasta pega su color con el de mi comedor y me hace la cena todos los días. Y además, no ha sido respondiendo a un capricho, sino a una necesidad imperiosa: mi viejo sofá ya necesitaba una jubilación, o cristiana sepultura, o algo, pero el caso es que ya no servía. 

Veréis, yo ODIO patearme 20 tiendas casi iguales en busca del mueble perfecto. Me encantaría enviar a mi mayordomo que además es ebanista, carpintero y experto en divanes cómodos a que me hiciera la dichosa tarea, pero como soy un pelagatos, pues no me quedó más remedio que hacerlo yo mismo. 

¿Te atreverías a devolver mi nueva cama? ¿Y si te hago tripitadas?

Busqué. Y hallé. Y pagué para disgusto de mi Visa, metiéndole un buen sablazo al escueto saldo que me deja mi sueldo de risa. Era tan emocionante... ¡por fin sofá nuevo! Pero negros y metafóricos nubarrones amenazaban mi felicidad, sin yo saberlo. Porque los malditos de la tienda de muebles trajeron a mi casa un sofá que no era. Uno increíblemente más grande, joder, una cría de cachalote hecha madera y tejido sintético aposentada en mi comedor. 

Los de la tienda, admitiendo su error, acordaron venir a buscarlo 2 días después pero me advirtieron de que no podía usarlo y que tenía que estar en perfecto estado. Y yo con dos gatos, la madre que parió a los de la tienda del diablo. Mininos que, dicho sea de paso, se ponen ceñudos ante la mera idea de devolver tan cómodo mueble nuevo. JuanRa, ¿estás detrás de todo?

Procedí a poner en prácticas mi plan de emergencia para estas situaciones: 3 colchas, 3 mantas, una bata, un forro polar, su maleta de piel y su bikini de rayas: total y completamente forrado, los gatos no podrían entretenerse en destrozar el sofá nuevo. Y a esperar a la recogida del dichoso trasto.

Y ahí comenzaron mis problemas de sueño: cada pequeño ruido que escuchaba por la noche me despertaba para levantarme corriendo y comprobar que nada gatuno le estaba ocurriendo al sofá. Estoy comiendo y cenando en la cocina para evitar cualquier riesgo de manchar el sofá por accidente.  Es en lo último que pienso antes de dormirme y lo primero al despertarme. 

Los malditos faltaron a la primera cita concertada para recoger el sofá el sábado pasado. Excusas. Me dieron otra cita. Hoy. Y han vuelto a no venir a recoger el mamotreto de 3 metros que han instalado en mi salón. Que tengo dos gatos y un sofá que no pueden tocar, joder. ¡Que no saben lo que es eso!

Y por eso, o me recogen por cojones el sofá antes del viernes, o no respondo de mí. Y por eso he comprado un bidón con gasoil y un Zippo, la cosa está así

Más: anteriormente en La Fabulosa Gallina De Goma, OMG me he comprado una Arcade

jueves, 25 de febrero de 2016

Aquí, intentando convencer a los del teléfono...

''Estimados amigos de Telefónica Movistar, queridísimos proveedores de telefonía móvil desde hace ya la tira de años:

No soy amigo de mandar emails a las empresas –no crean ustedes que se encuentran leyendo el correo de un loco que disfruta escribiendo cartas incendiarias- pero en esta ocasión en la que me encuentro no veo otra manera de salir de la confusión en la que me veo metido más que dirigirme a ustedes formalmente.

Y es que verán, me temo que soy víctima de un error. Un lamentable y aparatoso error que no dudo ustedes solucionarán con la máxima diligencia y a la mayor brevedad posible. 

El otro día rechazaba yo por teléfono una oferta de uno de sus competidores directos, concretamente Jazztel. Verán, me ofrecían los mismos servicios que tengo contratados con ustedes, sólo que por unos 20 euros menos de precio. 

-¿Cómo va usted a rechazar simple y llanamente pagar menos por lo mismo?- recuerdo que me preguntaba incrédulo el comercial de Jazztel. 

Y es que yo soy un cliente fiel, joder. Un cliente leal donde los haya, como pocos. Comprueben por cuantas manos ha pasado el número de teléfono 6********* en los últimos 16 años si no me creen. Busquen también el 91*******, a ver si no tengo también contratado internet, su paquete de televisión y el fijo de casa con ustedes. 

Me volvieron a llamar apenas 3 días después, ¿saben? Para mejorar su oferta. Estaban realmente interesados en que yo pasase a formar parte de su gran familia, y por ello querían incluir en su promoción un sencillo Smartphone a coste 0. 

¡Les tuve que rechazar medio indignado! Seguro que ustedes me entienden: -'Señores de Jazztel, por favor, no se molesten en seguir llamando. Llevo casi 16 años con Movistar y siempre me han dado un servicio estupendo, y no busco cambiar de compañía. Gracias por su interés y disfruten de unas muy buenas tardes.'- ¡Ja! 

Al día siguiente, se me cayó el móvil al suelo. Un accidente desafortunado desde el cual mi teléfono, ESE terminal que ustedes me regalaron hace más de 2 años, no funciona como debería. No me quedó más alternativa que llamarles a ustedes para explicarles el asunto y pedir que si por favor podían ofrecerme uno nuevo.

Verán, seguro que pueden mirar en su base de datos y comprobarán que, sin faltar a su cita, cada 2 años más o menos ustedes me han regalado un teléfono. A nadie más de mi entorno le sucedía esto, pero claro: nadie que conozca lleva 16 años ininterrumpidamente con la misma compañía y a mí me parecía de lo más normal que premiasen mi fidelidad.

Les llamé, decía, para contarles mi accidente y recibí una negativa seria, formal y según su comercial ‘totalmente inamovible’. Por lo visto, su política de empresa no incluye de ninguna manera la posibilidad de proporcionarme un nuevo terminal.

Y verán, si yo no tengo móvil… ¿para qué voy a querer pagar el mes que viene su servicio? Suena absolutamente disparatado, ¿no es así? La verdad que me río sólo de pensarlo. 

Y claro, yo me digo que esto tiene que ser una broma, ¿no? Porque una compañía tan grande como la suya sin duda no ha crecido a base de reírse de sus clientes, no. No se me ocurre absolutamente ninguna razón por la que ustedes no querrían ofrecerme un nuevo terminal para que siga disfrutando de ese maravilloso servicio que ustedes y yo llevamos tanto tiempo compartiendo con cierta complicidad. Sólo podría haber un motivo: ustedes han perdido el interés por  fidelizar al cliente.

Porque su programa de puntos, si no recuerdo mal, se llamaba también programa de fidelización, ¿verdad? No, sin duda no puede tratarse de eso. De Orange me lo esperaría, pero ¿de Movistar? Simplemente me niego a creerlo. 

Y es que, sin duda, debe tratarse de un malentendido que me esté pareciendo que una empresa a la que nunca haya dado ni un céntimo tenga tanto interés por convencerme, y la empresa en la que he confiado desde siempre parezca sentirse indiferente al respecto.

Joder, si ni he borrado la pegatina de Movistar del teléfono que aún hoy a duras penas logro usar. ¡Debe tratarse de una confusión! Si duda una empresa como la suya no querrá darme la espalda después de todos estos años de feliz relación contratado-contratante.

Porque, ¿qué es al fin y al cabo un móvil para ustedes comparado con la (súmenlo antes de atreverse a llamarme mentiroso) nada despreciable suma de cerca de 10000 euros que llevo gastados en ustedes? Se lo escribo por si acaso: calculo que la cifra que llevo gastada en toda mi vida en su compañía debe rondar los diez mil euros. Más de un millón y medio de las antiguas pesetas. Se lo digo a mi abuelo y me traduce el precio a mulas, y suena aún más descabellado. 

Es por todo esto que me veo en la obligación de escribirles a ustedes, sin ningún tipo de mala intención ni inquina. Porque confío en ustedes hoy tanto como el primer día. Y estoy seguro de que ustedes en seguida solucionarán esta terrible confusión para que quede en una simple anécdota de la que dentro de algunos meses nos reiremos mis amigos y yo mientras la cuento.

Espero atentamente su respuesta, que no dudo recibiré en cuanto les sea posible. 

Atentamente,

Su amigo y cliente Holden.''

Email envíado anoche a Movistar, transcripción cuasi literal. Porque he cambiado los datos, no soy tan idiota. Veremos si me regalan un movil o no. Oh, y si tuviera tuiter se lo habría pasado también a su equipo de CM´s, voy a ver si engaño a alguien para que lo haga.

Más: anteriormente en La Fabulosa Gallina De Goma, La mafia de los instaladores de luz


lunes, 24 de agosto de 2015

Nuestro amo y señor con sus faraónicas demandas

Comienza sutilmente-un poco de fastidio por aquí, un inconveniente por allá-y poco a poco el bip bip bip de las teclas comienza a afectar a tu calidad de vida, como una úlcera en la boca, como una china en el zapato, o polvo en el ojo.

      El menú es una confusa maraña de callejones sin salida. Tiene un teclado sensitivo que, tan pronto se niega a colaborar, como entra en acción si respiras sobre él. Uno de dichos botones sirve para finalizar las llamadas, por lo que fácilmente puedes dejar a la gente colgada con la palabra en la boca solo con arrimar la oreja. Aparentemente no tiene "modo silencio", y cuando lo dejas en "modo vibración" zumba como una abeja dentro de una caja de cerillas.

      Está colapsado por un atajo de inútiles iconos, e incluye un sistema que escanea cada sms y cambia algunas palabras por locos y molestos iconos parpadeantes, de modo que si alguien te dice que ha atropellado a un niño con el coche, se sustituirá la palabra coche por un ridículo icono. El mensaje no tendrá seriedad ninguna. También incluye la demo (jugable) de un juego en el que manejas a un conejo lanudo. ("¡Metete en la piel de Bobby Carrot, la nueva y súper mona estrella del juego "En busca de la zanahoria"!").

      Pero lo peor de todo es que parce tener omnipresente la opción de conectarse al servicio de internet de la línea "Mocostar", lo que significa que, sin importar cuan confundido que estés buscando algo en el menú o tratando de razonar con el teclado del aparato, siempre acabarás conectándote a internet. Nunca jamás estarás mas lejos de un "clic" para empezar la conexión a toda una galaxia de imbecilidades, la cual, lejos de reducirse a las noticias o a los horarios de los trenes, está llena de pornografía con los títulos de "pibones y tetas", chicas que te miran en ropa interior desde la pantalla, presumiblemente porque algún degenerado cerebro de mosquito descubrió la ventaja del servicio de internet de "Mocofone" para vender pornografía a cuadrillas de adolescentes rebosantes de hormonas, que no merece sino ser castrado para, posteriormente, hacerle digerir su red pornográfica.

Y después de esto, te llega el mensaje que indica que tu saldo ha sido considerablemente reducido debido al tiempo que empleaste intentando averiguar cómo desconectarte de dicho servicio de internet. Brillante. De este modo logran que dejes sin realizar las operaciones telefónicas que realmente querías realizar, y para las que ahora necesitaras una recarga extra de saldo. Sssstupendo.

Si realmente existiera algún tipo de justicia en este mundo, estos aparatos deberían ser desguazados, reducidos a piezas, elegir el camión más grande posible, y alejar esas piezas del mundo civilizado, piezas que solo sirven para aturdir el cerebro atrofiado de algún usuario incauto.

      En cualquier caso, no bien me hube deshecho del susodicho aparato, comencé a vérselo a decenas,cientos de personas. ¿El consumismo? No. Mi teoría: El gobierno está suministrando estos aparatos a las masas para lograr someternos a un estado perpetuo de de confusión, enfado, y hostilidad. No digan que no se lo avisé.

Este texto está sacado de mi antiguo blog y data del 2006, cuando la mayoría teníamos teléfonos tamaño ladrillo con saldo recargable y desde luego sin conexión a internet tal y como lo conocemos hoy en día. En cierto modo me complace descubrir que mi opinión respecto a estos aparatejos no ha cambiado mucho después de tanto tiempo pero, ¿y vosotros? ¿Sois adictos a los teléfonos o sois de los que solo lo miran al llegar a casa? ¿Respondéis al tuiter desde el restaurante o miráis con cara de odio a quienes lo hacen en vez de disfrutar de vuestra impagable compañía?

Más: anteriormente en Lafabulosagallinadegoma, Truquitos para Blogger

sábado, 23 de mayo de 2015

Forges ilustrando el que posiblemente sea el único voto útil.

Mañana van a tener lugar las elecciones más interesantes de los últimos decenios, y para muestra un botón: probablemente el parlamento de Andalucía sea una muestra a pequeña escala de lo que vamos a vivir en los próximos día. 

En fin, a lo que iba: no quiero daros la murga con que si tal partido es mejor o peor, o que si mengano de cual ha robado más que fulano de la vega. pero por Diox, acudid a las urnas: un derecho que ha costado sangre y sudor a las generaciones anteriores y del que ahora renegamos con una facilidad que hiela la sangre.


Y las mujeres. Cada vez que una mujer me dice que no ha votado pierde me quedo patidifuso. Y es que, a fin de cuentas los hombres llevamos votando (con caciquismo y todo lo que queráis) mucho más tiempo y lo hemos tenido más fácil, pero lograr el sufragio universal ha sido una tarea lenta y ardua, y cada pequeña victoria que se ha logrado ha costado años de duro trabajo y sufrimiento.
 

En definitiva: ¡Todos a votar!


Y mi reflexión para esta jornada de nombre homónimo es: ¡Vaya! Ahora parece que los mismos que nos han metido de lleno en la crisis por culpa de sus decisiones o su falta de visión son los  mismos que dicen que son los únicos que tienen la solución. 

La misma murga de siempre

Más: anteriormente en Lafabulosagallinadegoma, Follemos (cosplay de Podemos)

sábado, 9 de mayo de 2015


En mi barrio hay mendigos. No es que sea algo excepcional ya que en todas partes hay vagabundos, gente que vive en la calle que suplica por una limosna o intenta limpiarte las lunas del coche a cambio de la voluntad, y que son propensos a enfadarse si no te la dejas limpiar.  Los mendigos de mi barrio son de este segundo tipo, aparte de aquellos que ya comenté aquí que se turnaban para tener la pierna rota. 

Lo que tienen los mendigos es que son invisibles: nadie les tiene en cuenta, la gente desarrolla su vida normal frente a ellos sin dedicar ni un segundo a mirarles. Es una capacidad que hay que desarrollar para vivir en las ciudades, claro. O te vuelves una persona insensible, casi de piedra, o te vas a gastar el sueldo en limosnas, kleenex, mecheros y galletas cubiertas de chocolate “Huesitos”.

Pero bueno, me estoy desviando. El caso es que en el cruce más conflictivo de mi barrio hay unos mendigos limpia lunas. Yo suelo ser bastante amable con ellos, aún cuando no me gusta darles limosna. De hecho, como trabajo en la carretera muchas veces me llevo bocadillos, sándwiches, fruta o barritas de cereales (o bollitos) y si me sobran se los suelo dar cuando vuelvo a casa. Ellos ya me conocen, siempre me saludan amablemente (aunque no les dé nada) y nunca jamás me insisten con el tema de la luna. 

Pues  bien, ser amable con ellos está empezando a dar frutos y eso que lo hago de forma desinteresada, que nadie se engañe. Hace un par de semanas les estaba ofreciendo una napolitana (de chocolate, los que las comen de crema merecen pena de muerte) y mientras se la daba a través de la ventanilla, me dio algo a cambio:

-Oye jefe, tenga cuidado cuando circule por aquí. Anoche vinieron los maderos y pusieron una cámara allá arriba, encima de ese semáforo. Nos dijeron que no se lo contásemos a nadie, pero que les den por el culo. Así que no mire el teléfono cuando venga por esta calle, ya sabe, o le pondrán una multa.- 

Y allí estaba: diminuta y bien disimulada por las ramas de un sauce muy cercano, apenas perceptible a la vista si no sabes dónde buscarla. Una cámara de control, sin radar de velocidad, pero una cámara a fin de cuentas. No tengo muy claro si con esa cámara pueden multar o no, pero lo que sí que tengo claro es que ese era el último semáforo antes de llegar a casa, ese que utilizas para pedir que vayan calentando la cena o para preguntar por guasap: “¿subo el pan?”

Así que, en el caso de que ese semáforo esté sancionando a conductores, es muy probable que ese tipo me haya ahorrado una buena multa. Supongo que la moraleja es que no cuesta nada ser amable con los mendigos. Además me siento un poco como Sherlock Holmes cuando contrataba a niños pilluelos y mendigos para conseguir información, que siempre es un plus. 


Más: anteriormente en Lafabulosagallinadegoma, La mafia de los mendigos

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jueves, 19 de marzo de 2015

http://jimbobox.deviantart.com/
Alucinante ilustración de Catwoman por JimboBox

Vale, si, ya sé que dije que mi próximo post contaría la aclamada historia de “Elseñor que me acusó públicamente de haberle robado su queso”, pero no ha podido ser. Hoy toca que os deje un montaje mío de Catwoman. ¿Que qué tiene de especial? De primeras, la trama: Catwoman irrumpe en un club de striptease, se marca un baile sexy y luego zurra a los malos. ¿Qué más se puede pedir?

 

Lo segundo: mi montaje. Los primeros 40 segundos del vídeo me han costado cerca de un mes de trabajo. Si habéis visto el vídeo, cosa que me gustaría porque estoy particularmente orgulloso de él, os pediría que me dijerais si he logrado que esos primeros segundos transmitan lo que yo me proponía: sordidez, bajeza, que el sitio es un antro del que cualquier mujer con dos dedos de frente se mantendría alejada a más de 10 kilómetros. 

Os dejo aquí el vídeo original para que los más curiosos comparen si quieren: mi vídeo está montado íntegramente con las escenas que transcurren desde el minuto 2:44 hasta el 6:15. Vaya, que resumo en menos de 2 minutos casi 4 de metraje, y creo que no se pierde ni una pizca del contenido.

Para los menos entendidos del asunto: el vídeo mola porque la Catwoman actual, que es la que todo el mundo conoce, antes de convertirse en el carismático antihéroe que todos sabemos fue una  prostituta y una dominatrix. Por eso me encanta que el personaje encarnado por Selina Kyle antes de entrar en acción se marque un baile sexy en la barra americana. 

En fin, como este vídeo tiene bastante curro  y dificultad realmente agradecería que me dijerais vuestra opinión: si os ha dicho algo, si os ha dejado indiferentes, cualquier cosa. Gracias de antemano. Próximamente: “El señor que me acusó públicamente de haberle robado su queso”

 Más: Anteriormente en Lafabulosagallinadegoma, Expocómic Madrid 2014 Catwoman edition

jueves, 12 de marzo de 2015



Vale, tenéis que leer esto. Me ha vuelto a pasar algo muy extraño. Ya he hablado anteriormente (aquí) de que tengo un imán para la gente rara. En serio, parias de todas las etnias y clases sociales se me acercan para dar comienzo a una serie de estrambóticas aventuras que estoy seguro que no os creeréis porque parecen sacadas de una comedia de cine. Pero me pasan, os lo juro.

Antes de empezar la historia os tengo que poner en contexto: Mi coche es una cafetera blanca con 17 años, de 3ª mano, 300000 kilómetros, golpes, abollones, y en general es un milagro andante sobre rudas.

Y total, que ahí estaba yo, es decir Holden. Acababa de aparcar mi coche en una de las callejuelas más sórdidas de Carabanchel cerca de la cual tenía que hacerme unas pruebas médicas, cuando un tipo de lo más peculiar se me acercó. A partir de ahora le llamaremos señor Pescadilla por motivos que más adelante serán explicados.

Me bajo del coche, decía, cuando el señor Pescadilla (una especie de señor Miyagi a la española, bastante vejete y bajito) se me acerca y me dice:

-Dime cuanto quieres por tu coche que te lo pago ahora mismo, en el acto.- Así tal cual empezó la conversación.

Yo le dije que 100000 euros, y ya me explicó que se refería a una cantidad real, que de verdad estaba dispuesto a comprarme el coche en ese momento. Total, que tuve que insistirle (bastante, insistí bastante) en que ahora mismo no estoy en una situación económica que me permita comprarme otro coche cómodamente y que no estoy interesado en venderlo. 

Aún así le pedí que me diera su teléfono para más adelante, ya que parecía realmente interesado en adquirir una birria con ruedas. ¿Quién soy yo para juzgarle?

Total, que va el señor Pescadilla, se hurga en los bolsillos y saca 7 teléfonos móviles (los conté), elige cuidadosamente uno, le da la vuelta (dónde tenía una pegatina con el nº de ese tfn) y me lo dicta. No creáis que no guardé su número, por cierto. 

Y acto seguido se pone a explicarme que le gusta vivir la vida al máximo, y que por esa razón practica 7 artes marciales diferentes (¿tendrá alguna manía con el número 7?) , no me especifica cuales, y que esa es la razón de que posea una agilidad proverbial. 

Así que para demostrármelo se pone a hacer movimientos y contorsiones muy extrañas, incluso antinaturales. O sea, que va el fulano y se dobla el brazo a la altura del bíceps. Entended bien esto: ni por el codo ni por el hombro, va y lo dobla entre medias. Y claro, al ver mi cara empieza a reírse:

-Es que no tengo hueso aquí, me falta por un defecto de nacimiento.- explicó. -No es mentira, toca, toca.- me dijo ofreciéndome el brazo.


Y claro, yo flipando voy y le aprieto el brazo a la altura del bíceps y joder era verdad. O sea, estaba blandito y podía aplastar el brazo, casi podía notar mis dedos al otro lado del brazo. Pero lo importante del asunto es que tenía fuerza en ese brazo, porque hasta que me lo dijo tenía un bastón en esa mano, y lo movía y se lo cambiaba de manos. En serio, tengo un imán para esta gente

En fin, que nos vamos a despedir y me dice que jamás me olvidaré de su apellido, que es muy particular y que todo el mundo lo recuerda. Yo, intrigado, le pregunté cuál es. Pues bien, no es exactamente el señor Pescadilla, pero casi. Vaya, estoy protegiendo su anonimato, pero podéis creerme cuando os digo que no me voy a olvidar nunca de él. 

Y cuando ya me estaba largando, me dice que lo mejor sería que me diera también el número de su casa, que no suele estar pendiente del móvil. De ninguno de los 7, imagino. Me da el número de su casa y se despide diciéndome:

-Bueno, pero a mi casa no me llames en una temporada, ¿eh? Que es que me la ha quemado un vecino y ahora no estoy viviendo ahí.

Flipante, ¿verdad? Esta es una historia real que me ocurrió el jueves pasado. No me la ha contado el primo de un amigo que conocí en el bar, os prometo que esto me ocurrió hace una semana.  Me ha dado una buena historia para reírme mientras me tomo unas cervezas en el bar, eso sí. Y cuando me quiera deshacer del coche pienso llamarle fijo. 

Más: Anteriormente en Lafabulosagallinadegoma, Freak Inside

miércoles, 7 de enero de 2015


Algunos ya sabréis que me gustan los zorros. Son mi animal preferido, y me identifico un poco con ellos. Animales juguetones y astutos, son de sobra conocidos por su inteligencia, y también por tener una superlativa curiosidad que en ocasiones les lleva a cometer alguna estupidez, como por ejemplo relacionarse con humanos. 

Pues bien: hablando de curiosidad zorruna, últimamente me ronda la cabeza una tontería, una pequeñez de nada. ¿Qué es blogger? Pues una plataforma para publicar blogs que bla bla bla. Ya, ya, pero… ¿qué es blogger en última instancia? Pues una empresa (o parte de una empresa). Y, ¿cuál es el fin de cualquier empresa? Ganar dinero. Entonces, ¿cómo gana dinero blogger? 

Imagino que tendrá diferentes fuentes de ingreso, y me parece evidente que la publicidad en los blogs debe dar dinero a blogger. Y un dato: blogger pertenece a la todopoderosa Google. Por lo tanto y en base a esta línea de pensamiento, ¿no sería normal que los motores de búsqueda de Google dirigieran más tráfico a los blogs que tienen activada la opción de publicidad? 


Tras haber buscado información al respecto en la web y solo encontrar páginas que proclaman a los cuatro vientos lo fácil que es ganar dinero con un blog y lo rápidamente que mi blog va generar ingresos en cuanto siga 4 sencillos pasos, he decidido que si quiero averiguar si Google dirige más tráfico a los blogs con publicidad solo me queda una alternativa. 

Me gustaría poner a prueba mi teoría, así que es posible que en algún momento futuro en algún lugar en mi otro blog, El Siamés Ocioso, aparezca un banner de publicidad una temporada. O quizá nunca llegue a hacerlo, ya veremos. Sin embargo, me gustaría dejar claro que, en el caso de que ponga un banner de publicidad lo que espero no es hacerme millonario, si no comprobar mi teoría.

Y ya que aún no he llegado a ese lamentable punto de mi vida en que mida mi autoestima por el número de visitas en mi blog o de “me gusta” en Facebook, no quiero que nadie se lleve a errores: tampoco estoy intentando descubrir el modo de redirigir 300000 personas a mi blog. Estoy más que contento con mis lectores, los que conozcáis ese blog. 

Sois pocos pero suficientes. Escasos pero irremplazables. Así que los que ahora leéis esta entrada, espero que no os enfadéis si algún día descubrís publicidad en alguna esquina de mi blog (El Siamés Ocioso). Sabréis que estoy llevando a cabo labores detectivescas a los Sherlock Holmes

Más: Anteriormente en Lafabulosagallinadegoma, Expocómic Madrid 2014 Catwoman Edition 

domingo, 25 de mayo de 2014



Hacía años (literalmente) que no entraba a comer un poco de delibazofia a un McDonald´s, pero el otro día caí víctima de la poderosa sugestión de la publicidad. Me encontraba trabajando en una ciudad que no es la mía, y quería gastar poco dinero. Además tenía unas 5 horas muertas y necesitaba un sitio tranquilo donde quedarme a leer sin que nadie intentara servirme cafés cada media hora u echarme por que cerrasen en local. Esas son mis excusas; si no les gustan, tengo otras.

Total que ahí estaba yo, es decir Holden, con una cerveza vacía y completamente sumergido en la lectura de un libro de Murakami, cuando 3 tipos bastante grandotes se me acercaron sin previo aviso e invadieron mi espacio personal. Juro que yo no pensaba mirarles, no quería dejar de leer, pero habían invadido mi espacio personal.

Motivados por su recientemente logrado contacto visual y tomándoselo como una victoria personal, se decidieron por fin a decirme lo que habían venido a decirme. Transcribo (más o menos) aquí:

-Hola, tienes pinta de ser todo un patriota como nosotros (esta frase es literal).

-… 

-Y por eso queríamos darte esto, porque sabemos que TÚ eres de los que NOS van a votar en las próximas elecciones.- El tipo saca un rectángulo de papel impreso de una muy cuidada carpeta azul y me lo pone en la mesa.

-¿Qué es esto?

-Eso, compañero, es la papeleta de la Falange, el único partido que tiene capacidad para sacarnos de la crisis en la que los ladrones que nos gobiernan nos han metido. Si tienes alguna duda estaremos en esa mesa.
 
Y miro la mesa en cuestión: otros 3 tipos enormes con la cabeza rapada, todos mirándome muy contentos y sonrientes. Así que, presa ya de mi propio cinismo, levanto la mano y les saludo con gran alegría.

-Pues muchas gracias- dije poniendo mi mejor cara de total y absoluto compromiso con su causa mientras me guardaba la papeleta en un bolsillo.

Y se marcharon dejándome muy sorprendido y con esta bonita anécdota. No sé cómo pudieron confundirme con uno de ellos, todo el mundo sabe que los nazis no leen. Y ahora en serio, ¿tengo pinta de neonazi o qué?

sábado, 11 de enero de 2014



Que en Madrid tenemos el peor servicio de Metro desde hace 10 años ya no es ningún secreto. Y que el Metro tiene los precios más caros de su historia, tampoco. Y lo digo con la experiencia de quien lleva 9 años seguidos haciendo el mismo viaje diario Campamento-Canillejas. No voy a hablar de los parones, la calefacción que no funciona (ni el aire acondicionado, por otra parte), los vagones viejos y sucios, ni tampoco de que cada vez los metros tardan más en llegar. No. 

En vez de eso voy a dejar una foto, por aquello de que una imagen vale más que mil palabras, de cómo han solucionado que las ventanas ya no cerraban, y el personal se quejaba porque en pleno diciembre, circular al lado de una ventana abierta era un seguro de pulmonía. Se estima que viajan 1.750.000 pasajeros al día, suponiendo que cada viaje costase 1,20 euros (precio por viaje del billete de 10), la recaudación diaria es de unos 2 millones de euros, tirando por lo bajo.  Saquen ustedes sus propias conclusiones sobre a dónde va a parar el dinero, porque queda claro que en mejorar el servicio no lo gastan.

Por cierto que si se fijan en los vagones de la L5, casi todos tienen alguna ventana "arreglada" con el mismo sistema. ¿En verano las quitarán o dejarán que nos cozamos?