![]() |
| Madrid, un conductor aleatorio demostrando educación y civismo. |
viernes, 26 de junio de 2015
Alucinaciones Paranoides (8)
sábado, 6 de junio de 2015
Desafíos, duelos y venganzas.
![]() |
| Roland el pistolero, de La Torre Oscura. |
![]() |
| Plano típico de los Spaghetti Westerns, muy cercano y novedoso en aquella época. |
Por si queréis animaros durante un rato, si queréis recordar viejas glorias musicales, o si simplemente estáis a punto de luchar en combate sin igual en un duelo a muerte os dejo aquí las 3 canciones de Morricone que probablemente sean mis preferidas. Os recomiendo que deleitéis vuestra parte más melómana escuchándolas.
Más: anteriormente en Lafabulosagallinadegoma, Predicador
martes, 15 de abril de 2014
Alucinaciones paranoides (7)
miércoles, 9 de marzo de 2011
Alucinaciones paranoides (6)

Una de las cosas que más me gustan de salir de noche es ese momento triunfal en que ves aparecer el bus, ya cansado y de regreso a casa. Siempre me lo imagino calentito y con un hueco para sentarme, ni muy lleno ni muy vacío. Y siempre hago el viaje de vuelta medio adormiladito, intentando no caer dormido del todo para no pasarme de parada.
Y así me encontraba el sábado, mirando la noche madrileña por la ventana del autobús nocturno y anhelando la suavidad de las sábanas que me esperaban en casa, cuando se subieron unos adolescentes que desde lejos se los veía metidos en lo más profundo de la edad del pavo.
Por eso, cuando llevaban más de 5 minutos gritando, berreando y cantando, no tuve más remedio que agarrar por el cuello al que parecía el cabecilla de todos ellos, y golpearle una patada en la boca que le hizo tragarse varios de sus dientes. Los demás, espantados, se bajaron corriendo en la siguiente parada abandonando a su compañero de fatigas a la tortura que sin ninguna duda me disponía a aplicarle muy lentamente.
Aguanté estoicamente, fulminándoles con la mirada el resto del camino hasta que se bajaron. “Ojalá el conductor pegue un frenazo y uno de ellos se rompa el cuello en el accidente”, pensaba yo mientras tanto para desahogarme.
Mientras se bajaban del autobús, yo estaba reflexionando que hacía mucho tiempo que no veía una muestra tan evidente de mala educación, cuándo uno de ellos se atrevió a hablarme:
-Ya nos bajamos, perdona por haberte ido molestando todo el camino.
-Ohhh, qué considerado por tu parte -dije yo irónicamente.
-Sí, ¿verdad? -me contestó jugándose la vida mientras se cerraban las puertas.
Juro que si en aquel momento le llego a tener a mano, ese imbécil no vuelve a hablar en un par de meses.
martes, 22 de febrero de 2011
Alucinaciones Paranoides (5)
Por eso, cuándo el sábado se nos puso cerca un grupo de gente gritona (debían ser todos hijos e hijas de verduleros) me fue inevitable escuchar su conversación, y os cuento como fue parte de ella:
-Tía, yo creo en los viajes astrales- comentaba una comensal.
-¡Oh! ¡Yo también! ¡Yo también! Ayer mismo me pasó - exclamó otra muy emocionada.
-¿En serio?- preguntó incrédula.
-Sí. Ya decía yo que antes había caminado por estas calles y que había comido en este mismo bar. ¡Y resulta que fue un viaje astral!- explicó muy escandalosamente.
A mí todo me sonó muy falso y sobretodo muy pretencioso, y tras esa demostración de estupidez no pude más que levantarme de un salto y golpearla en la cara con un servilletero grueso de metal, quedándome más a gusto que un arbusto. No pude por menos que escuchar la conversación que estaba teniendo lugar en la mesa de al lado.
domingo, 14 de febrero de 2010
Alucinaciones paranoides (4)
Y por eso, cuándo hace dos días un vehículo rojo y de aspecto caro se me cruzó en una rotonda a punto de estrellarse conmigo y encima me pitó, no me quedó más remedio que acelerar con toda la fuerza que pude sacar de mi coche, y embestirle por detrás. El coche rojo se salió de la carretera y dio dos vueltas de campana mientras que yo me alejaba del lugar relajado y con el paragolpes abollado.
Y por eso, cuándo hace dos días un vehículo rojo y de aspecto caro se me cruzó en una rotonda a punto de estrellarse conmigo y encima me pitó, me sentí frustrado. No le grité por la ventanilla, ni le hice gestos obscenos, pues soy una persona educada, sin embargo deseé con todas mis fuerzas que se saliera de la carretera y no tuviera dinero para pagar las averías del coche.
viernes, 22 de enero de 2010
Alucinaciones paranoides (3)
Por eso, hoy, un día normal a las cuatro de la tarde más o menos, salía del metro cabizbajo y ojeroso. Había tres tipos de aspecto sucio y sospechoso en la calle, y cuando vi que me los iba a cruzar, sabía de antemano lo que por fuerza tenía que suceder.
“Me miraron con ojos ladinos e intercambiaron unos susurros. Y después el más alto de ellos, gordo y de aspecto simiesco, se me acercó y me quitó las gafas.
-Dame la cartera, o me cargo tus lupas.- dijo él, muy chabacano.
Antes de poder darme cuenta de lo que hacía, ya había saltado sobre él con el odio mas sincero, gritando como un loco, y con los ojos bien abiertos y serenos. Caímos al suelo y rodamos ante la mirada expectante de sus dos amigos, que no se esperaban que fuese yo quien quedase encima. Mi mano izquierda sujetaba su cara contra el suelo mientras que mi puño derecho bajaba como un martillo. El crujido espantoso de su mandíbula al romperse hizo que un escalofrío me recorriera la espalda. Le había roto la mayoría de sus dientes, y aún intentaba no tragárselos cuando comencé a meterle los dedos por la garganta. Me molía las costillas a golpes mientras que yo seguía empujando hacia adentro. Cuando paró, asfixiado y sanguinolento, levanté la cabeza para mirar a sus dos amigos. Se habían esfumado, presas del pánico.”
Pasé ante ellos, tranquilo y despacito, mientras que se entretenían con sus bromas. No me hicieron mas caso que el que le hubieran hecho a un insecto, y yo proseguí mi camino hacia mi casa, preguntándome que habría de comer.
jueves, 22 de octubre de 2009
Alucinaciones paranoides (2)
Y ayer me sentía social. Me encontraba charlando en un corrillo con mis compañeros de trabajo y hablábamos sobre un problema concreto que tengo con un jefe. Y ese pelele de jefe que se siente tan superior a nosotros como para no dirigirnos la palabra salvo para regañarnos, y que nunca jamás baja de su despacho, como no podía ser de otra forma, apareció ante nosotros.
Se acercó y pasó a nuestro lado, y mientras todos se volvían para saludarle, ante la atónita mirada de mis compañeros yo me volví lo mas enérgicamente que pude, y con el odio mas sincero, le clavé una navaja en el cuello, lo más profundo que fui capaz. En su cara solo podía verse dibujados unos ojos abiertos de par en par que reflejaban sorpresa e incredulidad. No pensé jamás que te atreverías a llegar tan lejos, me decían.
Alzó la vista cuando se encontraba cerca de nosotros, y entonces mis ojos y los suyos se encontraron durante una fracción de segundo. Entonces, premeditadamente, cambió de rumbo para no tener que cruzarse conmigo. Lo supe en cuanto vi sus ojos. Y entonces un compañero que se había dado cuenta del asunto, soltó una carcajada, y continuamos hablando tranquilamente y bromeando sobre nuestro jefe y su falta de agallas.
sábado, 23 de mayo de 2009
Alucinaciones paranoides (1)
Caminaba, como decía, por las cercanías de "Empalme" cuando un niñato de unos 17 años que montaba un patinete me obligó a esquivarlo y a pisar las lineas de los adoquines. El niñato no sabía lo que acababa de hacer. Con el ceño fruncido y una actitud completamente despreocupada saqué mi pistola (no una de esas enormes de las películas americanas, sino una pequeña pistola con silenciador, al estilo de los sicarios como "León") y le disparé 4 tiros casi insonoros en la espalda. El niñato en cuestión cayó muerto inmediatamente, y yo me limité a observar como la sangre roja, muy roja, manaba de sus 4 pequeños agujeros. Le lancé la peor mirada de odio que pude, y proseguí con mi camino, esta vez ignorando las lineas de los adoquines. Tan solo deseaba que el niñato tropezara con un bordillo y perdiera todos sus dientes.




