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miércoles, 19 de julio de 2017


Supongo, querida L., que querrás saber lo que pienso de tu restaurante. De ese que has abierto a viva fuerza, a base de solucionar problemas y a costa de tu salud física (la mental es que nunca la tuviste muy allá que digamos).

Pero antes: mi enhorabuena, joder. Porque ser una mujer emprendedora en esta época en la que vivimos no es nada fácil. Porque decidir invertir en un negocio en Madrid en lugar de comprarte un piso tiene que haber sido duro y difícil. Por todo eso: Olé. Olé tú y tus ovarios.

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Siempre está puto lleno: Y yo que pensaba que siempre tendría mesa allí por ser amigo de la jefa...

Si bien es cierto que has decidido abrir un local de temática japonesa con eventos, juegos y películas niponas, yo solo he ido allí a comer así que lo justo es que empiece hablando precisamente de eso: de la comida.

Y es que se agradece que alguien se atreva ofrecer platos típicos de Japón que no son sushi, que parece que allí no se come otra cosa y no es así. Al menos yo lo agradezco: las empanadillas japonesas os quedan deliciosas, tenía muchas ganas de comer onigiris y haberlos probado al fin ha sido un sueño cumplido, y vuestro plato de curry japonés es una maravilla, me declaro adicto.

La ambientación japo te ha quedado fenomenal, e incluso la música me sonó fenomenal y eso que ya sabes que yo soy un rockero de lo más rancio, ojo. Y el logo de la geisha me parece una absoluta preciosidad, aunque hay una alarmante escasez de katanas... ¡yo lo habría decorado todo con katanas! Joder, es que nunca hay suficientes: pregúntaselo a Tarantino si no me crees.

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Muy mona tu geisha, L.

¿Y las personas a las que has contratado? Te doy un 10: desde el tipo tan simpático que se nota que es perro viejo en el oficio, hasta la chica con la que estuve hablando de videojuegos. Incluso me acuerdo de sus nombres, ¿sabes? Y eso que tengo una memoria de albóndiga, así que mira si debieron ser majos conmigo.

La biblioteca con mangas (cómics japoneses, por si alguien no lo sabe) también me gusta y me parece buena idea, aunque ya sabes que yo me declaro coleccionista con esas cosas y prácticamente todo lo que leo y me gusta me lo compro, así que es poco probable que vaya a usarla mucho. Es estupendo que alguien ofrezca un plan te café+cómics, que mucho vivir en Madrid pero dime tú otro lugar para hacer eso. 

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Esa cosa con páginas que había en la estantería no hacía juego con nada ¿qué coño sería?

Y por el último: el precio. Ya te lo dije, L., que me parece que lo has puesto todo demasiado barato. No es normal que en pleno barrio de Lavapiés coman dos adultos gordos (y en edad de merecer) por 23 euros y se lleven un tupper con las sobras, te lo digo de verdad. Ojalá comer de restaurante fuera siempre tan barato... ¡espero que subas (un poquito) los precios porque no quiero que te arruines!

Espero que te vaya muy bien con tu Livin' Japan, L., de verdad pienso que tú y tu local os merecéis lo mejor. Y yo tan contento, ojo: no todos los días una amiga abre un garito tan chulo.

Y a ti que estás leyendo esto, te digo otra cosa: si algún día pasas por allí y me reconoces, ¡no dejes de saludarme! Es verdad, no hay fotos mías por el blog pero me dicen que se me reconoce bastante bien por el pelo. 

Más: anteriormente en La fabulosa gallina de goma, Livin' Japan

martes, 13 de septiembre de 2016


Y los mayores traidores de la historia son...

Hablemos de los merengues. Sí: esos pastelillos que parecen una perfecta pirámide en espiral hacia el clímax de las papilas gustativas. Que a la vista son nata fresquita y dulzona con graciosa forma para estimular al niño que llevamos dentro. Que se esconden tras las vitrinas de las pastelerías con distintos tamaños y colores para sugerir la felicidad que nos proporcionará al contacto con nuestra lengua. Hablemos de esos puñeteros traidores.

¿Sabéis lo que son? Estoy convencido de que esta mierda solo se la venden a incautos y a pardillos como yo, y a JuanRa que me dijo el otro día que son su postre preferido y estoy realizando una colecta para llevarle al psicólogo por si acaso. Estoy convencido de que la mayoría de consumidores de merengues en su momento se pensaron que era algo de nata fresquito y no cartón apetecible.

Se hacen pasar por blanditos claramente, los muy traidores


El que inventó los merengues, joder, no tengo dudas de que está ahora mismo ardiendo en el infierno. Si es que le llaman ‘El Judas’ de la repostería, seguro. Porque los merengues son sin duda a más alta traición gastronómica, la conspiración para el regicidio de los consumidores, una puñalada en el corazón del buen gusto.

Aparentemente una puntita de nata fresquita de lo más apetecible, incluso sexy –lo admito-,  son en realidad una trampa dura como el carbón dulce. Joder, es que está muy duro si tenemos en cuenta que parecen hechos de nata… ¿quién fue el tarado que los inventó? ¿Y el que permitió su venta al público sin letreros de advertencia? ‘Cuidado: parece nata pero está duro como una roca.’ Que le das un lametazo y te cortas la lengua, por Diox.

Los milhojas, atendedme bien, los milhojas deberían ser de nata por Real Decreto. Una vez me compré un milhojas de merengue y de ahí viene mi odio eterno. Yo se lo señalé a la pastelera con gran alegría e ilusión, y la pastelera debió pensar: ‘¡Ja! Otro pichón.’ Yo lo pagué, y cuando fui a morderlo… joder, ojalá me hubiera mordido la lengua en lugar de ese pastelito. Aún hoy al recordarlo se me caen las lágrimas. Deberían haber declarado ese día como de luto nacional.

No puede ser que un pobre pardillo incauto como yo se compre un milhojas esperando morder y que se le inunde la boca con nata y que resulte estar duro y compacto. Es que menuda decepción. Se me rompió por completo el corazoncito este que tengo que no me cabe en el pecho.

En serio, ¿quién se compra merengues voluntariamente? ¿Es que acaso disfruta de comer esa sustancia que parece hecha de papel lija? Que se lo tiras a un payaso a la cara y le haces una brecha. Joder, es que son muy mentirosos los merengues. No me digáis que por la foto no parecen ultra blanditos, como de nata montada.


¿Y tú? ¿Alguna vez has comido merengue? ¿Sabías de la existencia de semejantes pastelitos mentirosos antes de hoy?

Más: anteriormente en La fabulosa gallina de goma, El manjar de los dioses


viernes, 19 de junio de 2015

Hoy os dejo una crítica sexy que escribí para optar a un puesto de trabajo llevando un blog de reseñas de restaurantes. Querían algo formal pero ameno, de fácil lectura. Y bueno, el puesto de trabajo no era el trabajo de mis sueños. Ni el trabajo de vuestros sueños tampoco. Ni el trabajo de los sueños de un senegalés sin papeles que vende pañuelos, ya puestos. 


Así que redacté esto como escribo normalmente: lo vomité a word según se me iba ocurriendo en mi cabeza privilegiada (¡JA!) y después lo arreglé un poquito, y funcionando. El caso es que no me contrataron, pero como estoy muy orgulloso de mi reseñita la publico aquí. Además, así os presento el que para mí es el mejor restaurante indio de Madrid: El curry's



Si hay algo que se pueda decir acerca de mí y del día del padre, es que tiendo a dejar para última hora los regalos. No es de extrañar, por tanto, que ayer nada más salir del curro tuviera que patearme el centro de Madrid en busca del libro ideal que regalarle a mi padre. El plan era sencillo: salgo del metro, busco un libro, y llego a casa sobre las 4 para comer. Tarde, pero como en casa.

Sin embargo, los planes nunca salen como uno quiere: a veces salen mejor. Me encontré con que una amiga trabaja en una librería en el centro en la que me metí a comprar. Total, que llevábamos sin vernos desde verano, y entre unas cosas y otras tardé más de una hora en comprar el dichoso libro.

Voy a comer por el centro, me dije. Voy a darme un lujo. Y me apetecía algo exótico, es lo que tiene ser un gourmet étnico incorregible. Por lo que me dirigí sin dudarlo ni un instante a un restaurante indio que conozco muy cerca de Callao: el Curry´s. Si sigo yendo al mismo indio después de 8 años, por algo será.

Y es que, comer en el Curry´s, es una experiencia genial desde que entro por la puerta hasta que salgo. El camarero más antiguo del local me reconoce con la mirada y me lleva a mi mesa de siempre. Si, parece de película, pero allí los camareros son especialmente atentos. Ni siquiera se molesta en traerme la carta: sabe que en días de diario siempre pido el menú del día.

Y no es de extrañar: los menús del día del Curry´s son legendarios. Por sólo 11 euros puedes disfrutar de un primero, un segundo (un curry, claro, pero puedes elegir entre varios), te dan un bol de arroz basmati, un pan naan (el típico pan indio), el postre y la bebida. Y todo ello con un servicio rápido y eficiente: en mi caso saben que no me gusta el picante, pero eso no quita que siempre me ofrezcan un platito de picante aparte para añadir al curry, por si me apeteciera.

Ayer elegí de primero un plato que se llama Bombay Aloo, que consiste en unas patatas troceadas y marinadas en un rebozado especial indio acompañado de un poco de ensalada. Dudé mucho si coger unas samosas, que son unas empanadillas deliciosas muy habituales en cualquier restaurante hindú rellenas de carne y verduras, pero al final mi amor por la patata se impuso.


Pero sin duda, lo mejor del Curry´s son los platos homónimos al nombre del restaurante: generosos boles de cremosa salsa de curry con piezas de pollo, ternera o cordero marinadas dentro. Una delicia. Y como todo buen comedor de curry sabe, hay que acompañarlo siempre de un plato de arroz o de un pan, aunque en este restaurante no te obligan a sufrir tan difícil elección: te ponen uno de cada. 

En mi caso, elegí un curry hyderabadi: un plato muy cremoso y suave con pedazos de pollo tan perfectamente cocinados que se deshacen si los aprietas con el tenedor. Y al ser un curry tan cremoso, la combinación con el arroz basmati hacen que se convierta en un plato tan suculento, que aún hoy al recordarlo se me hace la boca agua.

Quiero hacer un pequeño inciso: sin bien te ponen el arroz y el pan naan más básicos con el menú, en su carta tienen para elegir entre un montón de variedades de ambos. Hago hincapié en esto porque el arroz basmati con frutos secos que sirven es una gozada, podría alimentarme solo de eso. Y ya que me pongo, el pan naan relleno de queso también me vuelve loco.

El caso es que con el curry, el pan, el arroz y las patatas marinadas de Bombay terminé llenísimo: es una cantidad de comida que casi nadie puede terminarse: desafío a intentarlo a cualquiera que no se lo crea. Y cuando llegó el turno de los postres, no me quedó más remedio que pedirme una infusión.

Y no es fácil renunciar a los postres, tienen una variedad de dulces indios para morirse, y un batido de mango y yogur que si lo vendieran en los supermercados no bebería otra cosa. Pero bueno, para restarle dramatismo al asunto hay que decir que las infusiones que hacen allí también merecen mucho la pena.

Y es que, si te pides un té lo que esperas es la típica jarrita de aluminio con agua caliente y una bolsita de té y acompañado por un sobrecito de azúcar. Pero en el Curry´s no se conforman con algo tan simple: hierven el agua con clavo y especias, lo que le da un toque especial. Y te sirven la infusión junto con un platito con terrones de azúcar, azúcar moreno, o sacarina.

En fin, que yo lo tengo claro: cuando estoy por el centro de Madrid y me apetece una buena comida india siempre visito el Curry´s. Una comida deliciosa a un precio de risa teniendo en cuenta que a 100 metros se encuentra la plaza de callao. Sin duda, mi restaurante indio favorito.

¿Y vosotros? ¿Cuál es vuestro restaurante favorito? 
 

 Más: anteriormente en Lafabulosagallinadegoma, El cosaco

lunes, 12 de abril de 2010

Hoy me apetece sacar a relucir mis dotes como crítico gastronómico. La razón de ello es que estoy harto de leer lo que desayuna Dorian Gray, lo que almuerza Dorian Gray, y todo lo demás que ingiere en cada capítulo Dorian gray. El libro no está mal, y no es demasiado difícil de leer, teniendo en cuenta la época en la que lo escribieron. La historia mola, y la trama no es complicada, pero en mi opinión el libro flojea cuándo llevas ya cuarenta páginas leyendo lo bello que es Dorian Gray, lo hermoso que es todo lo que hace Dorian Gray, y como se alimenta el maldito.

Pero bueno, a lo que íbamos. Cuándo la gente habla de comida exótica generalmente se refiere a comida china, japonesa, india, o incluso mexicana. Y lo cierto es que si nos salimos de esos tópicos, es difícil encontrar otro país cuya tradición gastronómica sea fácilmente accesible en España.

El viernes cené por segunda vez en un restaurante de comida rusa que me encanta llamado "El cosaco". Si, si, exacto. Comida Rusa. Eso mismo pensé yo en su momento. (¿Pero qué comen los rusos? ¿Patatas? ¿Algún sucedáneo de vodka sólido?)

Lo primero que me impresionó del sitio fue su buen aspecto. Si tenemos en cuenta que ya había mirado la carta por internet (se puede comer por unos 20 euros), me costaba creer que un lugar tan barato pudiera tener tan buena pinta. Parecía sacado del palacio de algún Zar. Es un sitio muy bien ambientado que te hace creer que estás en alguna parte de la Rusia profunda, con cuadros, tapices y velas por todas partes. Y además da una increíble sensación de limpieza.

Luego vino la comida, y el sitio terminó de enamorarme de una vez por todas. Unos platos deliciosos, sorprendentes, y con abundantes guarniciones (I Love It) se ganaron mi corazón. Aves de caza, filetes rusos (vale, puede parecer muy típico, pero vienen acompañados por salsa stroganoff, y os juro que está de muerte), setas con queso fundido... en fin, una delicia de sitio.

Otra cosa buena que tiene es el precio de las bebidas. Si eres bebedor de cerveza, que es mi caso, puedes tener un botellín de medio litro de cerveza rusa (no sabría decir cómo se llamaba, no entiendo ese maldito alfabeto) por 3 euros. Sabor sorprendente, mucho cuerpo, y bastante rica, por cierto.

Lo peor del sitio, que alguna pega tenía que tener, es que las mesas son pequeñas, y los postres no son nada del otro mundo. Por eso, en lugar de postre nosotros pedimos unos chupitos de vodka de la casa. Estaban bastante ricos, y eso que detesto el vodka con toda mi alma.

En fin, yo le doy un notable muy alto como poco. Muy recomendable para cualquier tipo de gustos, en serio. Si sois de Madrid o venís a pasar unos días, merece la pena visitar “El Cosaco”.

Dejo aquí el link de la web, por si os interesa.

www.restauranteelcosaco.com