sábado, 18 de mayo de 2013

Expomanga 2013 Madrid


Sigo liado con la edición de video, que por cierto me está gustando mucho. De todos modos, qué más da. Con todos ustedes, mi última edición: un video resumen del Expomanga 2013 de Madrid. Efe, eres un vago y ya no vas.



domingo, 31 de marzo de 2013

Odin & Mello


El caso es que me ha dado por empezar con la edición de video. Y tengo gatos. Y por supuesto mi primer trabajo con el premiere no podía ser de otra manera. Osea, videos de gatitos. This is internet!

¡Adorad a mis gatitos! ^o^

viernes, 22 de febrero de 2013

No hay crisis

En días como hoy recuerdo perfectamente cierta rueda de prensa de nuestro ex-presidente Zapatero. Lo veo tan nítidamente como si hubiera sido hoy mismo en el telediario mientras comía. Vestía un traje gris clarito y tenía menos canas que en su etapa final. Miraba a la cámara con aspecto amigable y sonriente, y decía:

-Podéis confiar en mí. No-estamos-en-una-crisis-económica.

Y un cojón de kilo y medio, tendría que haberle dicho alguien en ese momento justo antes de darle un sonoro bofetón. Porque si no hubiera crisis yo ayer no habría trabajado una jornada de 23 horas seguidas por 900 euros al mes.

Una panda de ineptos y cleptómanos que no nos merecemos, eso es lo que son absolutamente todas esas sabandijas.

Pido perdón por adelantado por poner un video de Intereconomía. Les odio, me repugnan y me dan asco pero ¿Quién sino ellos podrían haber hecho un vídeo tan imparcial, viperino, y ofensivo contra nuestro querido y talantoso ex-presidente?

miércoles, 13 de febrero de 2013

Japan Weekend 2013

 

Este finde acudí (como siempre) al Japan Weekend de Madrid. Fue divertido, sobretodo la paranoica obsesión por la seguridad post-MadridArena. Así, en un mismo rato, fui 2 veces expulsado del recinto. Soy taaaaaan malo.

Andaba yo con mis acompañantes habituales (esta vez grabando un video que os pongo, muy chachi) (Vale, yo no hice nada, el video se lo curró sólo mi amigo) y bebiendo las tradicionales cervezas que siempre nos llevamos a este tipo de eventos porque comprarlas allí supone un riñón (por cabeza), parte del hígado (por barba) y un ojo (los míos no, que son muy feos) cuando...

-Disculpe.

¡Un policía salvaje apareció! ¿Qué debe hacer Holden? Ah bueno, no, un segurata.

-¿Si?
-Tiene que irse del recinto.
-¿Cómo?
-Aquí está prohibido beber.
-¿Desde cuándo?
-¿No me ha oído? se tienen que ir, o los echo yo.

Podéis comprobar que el segurata tenía unos refinados modales dignos de un caballero victoriano. Todo un Gentleman, vamos. Total que salimos del recinto por la puerta trasera, no porque nos echasen, sino porque queríamos irnos para disfrutar del frío y la lluvia Madrileña. Intervención memorable de un chaval que decía currar en un stand:

-Os van a echar la bronca si os ven beber aquí.
-¿Pero qué dices? Si estamos en la calle ya, y por cierto... ¿quieres?
-No, gracias. Soy abstemio.- Y una mierda abstemio. Es que no recuerdo lo que dijo, y esto quedaba muy bien.

Y efectivamente, a los dos minutos de reloj...

-¿No os he dicho que no podéis beber aquí?- Segurata salvaje utilizó malicioso. La defensa de Holden se ha reducido.
-Nos dijo que no podíamos beber dentro. -Holden usó dialogo razonable, pero no es muy eficaz.
-Os tenéis que salir fuera de TODO el recinto. - Segurata salvaje usó un ataque. ¡Es muy eficaz! Holden está confuso.
-¿Pero fuera de todo lo vallado?- Holden está tan confuso que se hirió a sí mismo.

Se hirió a sí mismo y de paso, armándose de paciencia, salió del recinto. No porque le echasen, sino porque le dio la gana, claro.

Luego me explicaron que además de los tradicionales seguratas navideños, también habían colocado un plan de furgones policiales. Por si acaso los frikys la lían, claro, se necesita más seguridad que en un concierto de Punk. Y claro, como hay policía, los seguratas tienen que demostrar que no se tocan los huevos.

¡No os perdáis el video!

lunes, 4 de febrero de 2013

Gatos, simplemente gatos.



Me imagino a mi gato Odin exactamente así.

viernes, 25 de enero de 2013

Ciber-acoso informático




Londres, navidades, Hong Kong, oposiciones, trabajo, y demás excusas. Total, que tengo el blog abandonado desde hace meses. Pobrecito, el niño de mi vida. En realidad no me da ninguna pena, en parte porque realmente tengo poco tiempo libre, y en parte porque soy tan perezoso que me cuesta trabajo incluso sentir pena por un puñetero blog.

Ya hablaré de Hong Kong, que tengo mucho material. Material para dar y tomar, colegas. Historias para desayunar, comer, cenar, y tomarme piscolabis cada vez que me de hambre. De momento y utilizando como precedente la historia anterior, voy a contar otra de esas anécdotas que me hacen mirarme la cara en el espejo y preguntarme “¿Porqué yo?” con cara de haba mientras reflexiono sobre el sentido de la vida.

Total, que andaba yo con mi gata por un centro comercial cualquiera, explicándola por qué pensaba comprarme un ordenador en concreto, y que me gustaba de cada uno de los que veía pero rechazaba. Que si este tiene una pantalla muy pequeña, que si este no tiene un procesador I-5, que si aquel tenía una gráfica que no soportaría ni el Pac man, y en definitiva: aburriéndola.

Saturaba yo, contaba en el párrafo anterior, a mi gata con información no deseada cuando un transeúnte cualquiera de la galería de electrónica me abordó brutal y espeluznantemente, no dejando lugar para la huída típica mediante explicaciones educadas o una carrera ilógica con cara de miedo.

-Oye, ¿si quiero comprarme un notebook, cuál es mejor?- comenzó nuestro intrépido señor olvidando por descuido regalarme un saludo de cortesía.

-¿Disculpe?- dije, no estando seguro de si me hablaba a mí.

-Sí, quiero saber de estos ordenadores pequeñitos (señalándolos por si acaso mi evidentemente escaso intelecto no me permitiera diferenciar entre grande o pequeño), cuál me recomendarías comprarme.- insistió nuestro cliente. Bueno, el cliente de otro, porque yo no me llevé comisión por venderle nada.

-Emmmm…. Bueno… si… creo que podría aconsejarle.- comencé. Verá, yo me fijaría en que la pantalla fuera lo más grande posible, aunque depende de cuánto se quiera gastar, por supuesto. ¿Para qué lo quiere?

Naturalmente, nuestro señor se vio arrinconado por la pregunta trampa, ideada para este tipo de situaciones.

-¿Cómo que para que lo quiero? Bueno yo… viajes… internet… fotos… - balbuceaba.

-¿Y por qué no le pregunta a un dependiente? No creo que pueda ayudarle porque no me gustan los notebooks esos, ni las tablets, ni nada dónde no pueda trabajar a gusto.

-OH DIOS MIO… ¿NO ERES UN DEPENDIENTE? Yoooo… ¡Uy! Qué vergüenza, creí que intentabas convencer a este gato para que se comprar un ordenador, y claro…. Yo…. ¡AY! Disculpe, lo siento….

El señor se alejó a toda prisa entre abochornado e indignado, imitando los escurridizos y atractivos movimientos de una anguila.

Y ese es el final de mi historia. Y yo lo repito: ¿porqué siempre a mí? Ya os contaré la del robo del queso.

miércoles, 10 de octubre de 2012

Freak inside



Yo debo tener pintado en la frente, en letras muy gordas, un cartel que dice “Friki”. No consigo vérmelo cuando me miro en el espejo, pero ahí debe estar porque de lo contrario no me explico cosas como lo que me pasó el otro día. 

Caminando por la calle, como una persona normal, tejanos negros y una camisa a cuadros grises, un señor que rondaba los 40 tacos me paró en la calle. Para que entendáis su extraña manera de hablar, diré que era un gitano.

-Hola

Mi primera reacción fue seguirle la corriente por si fuera peligroso. Fingí no haberle visto porque, de hecho, ni siquiera estaba seguro de que me hablase a mí.

-Oye hermano, ¿tú puedes ayudarme un momentito?

-Bueno, depende. ¿Qué necesita?

-Es que mira, amigo, me están intentando grabar unas canciones ahí dentro (me señala un locutorio) pero no sabemos de ordenadores, ¿podrías ir a ver tú que sabes?

WTF, ¿en serio? Parece un chiste: un fulano va por la calle cuando le para un gitano y le dice…

-Esto… bueno, vale, puedo echar un vistazo.
 
-Muchas gracias amigo, no sabes el problema que me quitas, te lo digo de corazón.

Total que entramos en el locutorio y estaba en un ordenador sentado un chico que parecía su hijo trasteando con el Nero. Digo trasteando porque hacía clics en sitios aleatorios, por si acaso sonaba la flauta.

-Oye Richard, enséñale lo que estamos haciendo y quítate de ahí, que él sabe y a lo mejor nos puede echar una mano.

Total que el chaval me enseña una carpeta con canciones, y yo en menos de 10 segundos ya le tenía el CD grabándose.

-Muchas gracias amigo, Dios te lo pague, que mi hijo y yo no tenemos ni puta idea de ordenadores.

Ahora en serio, ¿porqué a mi? ¿Porqué siempre a mi? Otro día os cuento la de aquella vez en la que un viejo me paró por la calle y me acusó de haberle robado su queso. No, tampoco es broma.