miércoles, 20 de julio de 2016

La primera vez que...

Hace como unos 4 milenios, es decir en navidades de  este año, gané un libro en un sorteillo de esos del caralibro. La cosa está así: me trataron muy bien, todos súper simpáticos y yo, tan agradecido, quedé con ellos (en realidad con ella) en que cuando lo leyera lo reseñaría en mi blog. Y eso es lo que estáis leyendo en este mismo instante.

La primera vez que... se ve un pezón en mi blog. Creo.

¡Pero ojo! Que no es un libro cualquiera, no. Es un libro sobre… ¡SEXO! Ala, lo que ha dicho, que guarro es este Holden, mira que cosas se lee, arderá en el infierno. Joder, como llama la atención esa palabreja así en mayúsculas, ¿no?

Un libro sobre las primeras veces que todos hemos vivido


¿Recuerdas la primera vez que tuviste un orgasmo? ¿O la primera vez que entraste en un sex shop? ‘La primera vez que…’ es una entretenida recopilación de historias cortas que, utilizando el sexo como elemento común, me han ayudado a recordar el nerviosismo, las risas y lo divertido de aquellas primeras experiencias.

Narradas desde un punto de vista ameno y divertido, todas las anécdotas de los protagonistas han conseguido en mayor o menor medida hacerme evocar esos recuerdos que –admitámoslo- todos guardamos dentro y es posible que no olvidemos nunca. Sin duda ha sido una lectura de lo más refrescante para el tórrido verano que estamos viviendo en Madrid.

Y es que hay que admitir que con el paso de los años, uno descubre que a menudo las primeras veces solo tienen una cosa de mala: que no se vuelven a repetir. Pero oye, si te animas a leer este libro al menos las puedes refrescar en una tarde de agradable y provocativa lectura.

Un libro escrito por bloggers


Una de las cosas que más llama la atención es que los autores son bloggers que quizá incluso conozcáis. Mismamente Mary Asexora, de quién quizá hayáis leído algún que otro comentario por aquí, es autora de una de las historias de ‘La primera vez que…’, y que los escritores sean de los nuestros (porque somos una mafia, y de las peligrosas) es sin duda un punto a su favor.

Porque si algo tenemos los habitantes de la blogosfera es que siempre intentamos dar un punto de vista entretenido y con el que quizá puedas sacarte una carcajada, y ese estilo tan inconfundible que tenemos se deja ver a lo largo de los relatos.

La editora, autora, instigadora, hostigadora y encargada de idear y realizar el proyecto es Gwen, a la que conozco de su blog (erótico-festivo) ‘Mamá, no leas’  y es quien más se ha esforzado por traernos este entretenido título que os animo a todos a leer. Yo por lo menos os aseguro que me he divertido bastante, y además he conocido unos cuantos blogs interesantes, lo que suma puntos a su favor.

¿Te he convencido? ¡Pues descárgatelo gratis (o ráscate el bolsillo) AQUÍ!



Y tú, querido lector, ¿has leído alguna vez algún libro erótico que NO sea ese que todos sabemos que empieza con el número 50? ¿Eres un consumidor compulsivo de literatura erótica? Vamos, ¡no seas tímido!

Más: Anteriormente en La fabulosa gallina de goma, Escorts en el mundo del cómic

miércoles, 13 de julio de 2016

El árbol de la razón



Como  dijo Terminator: ‘Volveré’. Solo que yo no lo dije, pero he vuelto de todas formas. Mello, mi gato siamés, me hace el baile del perdón porque cree que me he marchado para castigarle. Odín, mi diox nórdico en edición de bolsillo, en cambio me llama cretino con la mirada: hay que quererle.

Como ya comenté, he estado y estoy inmerso en un proceso de selección arduo y complicado para un puesto de mucha responsabilidad (¡JA!), cosa que me ha mantenido tremendamente ocupado debido a la exigencia de la selección. Entre otras cosas, han comprobado mi habilidad para preparar cafés, el azul de mis ojos marrones y el tamaño y calidad de mis enchufes, lo básico para encontrar trabajo hoy en día.

Y después pasamos a pruebas más serias, como por ejemplo cuando me hicieron pintar un arbolito para comprobar si soy una persona cuerda. Puede que vosotros no lo sepáis, pero un árbol chapucero hecho con un bic en un folio dice más de vosotros que todo vuestro curriculum.

Veréis, a mí lo de que un puesto de trabajo dependa de mi habilidad para pintar un arbolito me toca los cojones parece un tanto ridículo. La cosa es que sorprendido, por la gilipollez gilipollez (lo siento, es inmaquillable), de la prueba decidí preguntarle a Google que todo lo sabe para ver qué clase de broma acababan de gastarme, y resulta que debo admitir que el método aunque parezca infantil tiene sus fundamentos y es interesante. 

Maravillaos ante mis dotes artísticas

Para que entendáis la prueba, os voy a dejar mi arbolito: voilá.

Ahora os voy a explicar qué ocurre con el manzano de marras. Porque esos frutos son manzanas y quien diga lo contrario miente como un bellaco y arderá en las brasas másardientes del infierno, ¿vale?

Resulta que a un señor se le ocurrió coger a 2000 personas ‘emocionalmente estables’, a 2000 personas con traumas infantiles, a 2000 personas con carencias afectivas, y a otros muchos de miles de personas y les hizo pintar un sencillo arbolito en un par de minutos. Luego comparó y descubrió que –joder, os prometo que no es una broma- cada selección de 2000 fulanos y fulanas presentaba en sus arbolitos una serie de rasgos comunes. Como os lo cuento.

De mi árbol, el tipo dedujo:

   -Tronco grueso, fuerte y alto: suele significar estabilidad emocional, extroversión y persona idealista.

   -No me olvidé de dibujar suelo y lo hice ondulado: se interpreta generalmente como adaptabilidad al medio.

   -Copa ondulada: De nuevo adaptabilidad y rasgo de persona paciente y tranquila.

   -Casa de la ardilla Agujero: al parecer tengo un remarcable vacío emocional. In rimircibli vicii imicinil mimimimimi.


   -Frutos en el árbol: Es propio de personas que buscan resultados inmediatos.

   -Sombreado en el suelo: típico de personas prácticas que buscan el placer y la realización personal.

   -Tronco recto: suele ser algo propio de personas con bastante autocontrol.

   -Líneas onduladas en el tronco: son propias de una persona flexible y sociable.

   -Raíces: de personas con valores familiares.

El fulano me dijo que el agujero en el tronco del árbol significaba un vacío emocional. Yo le contesté que en realidad primero había pintado la ardilla porque me sobraba tiempo, y que me pareció conveniente dibujarle una casita para ser coherente. Él me dijo que no debería haber pintado a la ardilla, que me había pedido un árbol. Yo me mantuve firme y le respondí que sin ardilla no hay árbol. Él me dijo que me dejase de leches en vinagre. Borde del carajo, seguro que me tenía envidia porque no es capaz de pintar una ardilla tan lustrosa.

Bueno, el caso es que este ejercicio al final me sorprendió porque me vi bastante identificado con las interpretaciones de 'D. No me gustan las ardillas', pero eso no quita que de todas formas esto me parezca una memez. 

Y vosotros, ¿confiáis en este tipo de ejercicios psicológicos? ¿Os parece normal que te pidan dibujar un árbol en una entrevista de trabajo? ¿Creéis que un ardillesco manzano puede identificar los rasgos de vuestra personalidad?

Más: Anteriormente en La fabulosa gallina de goma, La entrevista… de trabajo

domingo, 26 de junio de 2016

La ausencia

¿Que no entro aquí? ¡JA!

Mamá gato nos ha abandonado a nuestra suerte. Que le importamos un bledo ya lo deja claro cada vez que nos da estúpido pienso en lugar de cualquiera de los manjares que saca de la caja del frío, pero es que lo de ahora es para nota: se ha marchado y nos ha dejado a cargo de una tarada que no tiene ni la más mínima noción de cómo tratar a un gato.

Para empezar, pretende que no durmamos en la cama, ¿pero qué se ha creído la loca esta? Luego se extraña de que la muerda la espinilla de madrugada, claro. No nos da las sobras de su comida, con lo que se ha ganado mi más sincera enemistad: 3 días tardé en robarla la comida directamente del plato. Para que aprenda. 

Nada, yo lo tengo claro: mamá gato ya no nos quiere. Voy a ser más subversivo que nunca, voy a convertir la palabra sabotaje en mi religión, voy a ser tormenta que se acerca. Seré tan temible como el Diox nórdico ese al que le pusieron mi nombre... ¡Por Odín!

Mello tiene galaxias en sus ojos

¿Por qué nos castigas con tu ausencia, oh Diox? Algo hemos debido hacer para provocar la ira divina, ¡te prometo que me portaré mejor esta semana pero no te vuelvas a marchar! 

La tristeza me inunda mientras vago por la soledad de la casa en la que nos hemos quedado. Que sí, que mi hermano me cuida y me provee de comida cuando la tarambana esa que ha ocupado nuestra casa no nos alimenta como es debido, pero es la primera vez desde que vivimos que nos abandonan así, algo hemos debido hacer mal.

Por eso la próxima vez que vuelva a casa  no me voy a separar de nuestro Diox: voy a dormir al lado de su cabeza, voy a tumbarme en sus pies mientras come, y voy a ronronearle y a mimarle sin parar para que se dé cuenta de lo que se pierde cada vez que sale por la estúpida puerta de los horrores esa.

Más: anteriormente en La fabulosa gallina de goma, De sol a sol

viernes, 10 de junio de 2016

La entrevista...



... de trabajo.

A la izquierda yo, en un retrato hiperrealista que me hicieron hace años.

-Si usted no fuera una persona, ¿con qué animal se identificaría antes, ahora y en el futuro?

-De pequeño yo era un ardilla, sin duda. Era juguetón, totalmente despreocupado y travieso; lo único que me importaba era pasármelo bien. 

-Bien, siga.

-Ahora soy claramente un zorro: he aprendido mucho de la vida y me he vuelto más listo, más astuto y sé buscarme la vida perfectamente. 

-Vale, ¿y en el futuro?

-Yo me veo como un jabalí: más familiar, más listo que la mayoría de animales comunes y con un olfato muy fino que le ayuda a encontrar comida o a evitar depredadores. Además, los jabalíes tienen una cosa muy buena y es que crían y amamantan a los cachorros de otras familias cuando han perdido a su madre. 

-¿Eso de que es más listo que los demás animales es cierto?

-Oh, sí. Se han hecho experimentos y se ha demostrado que son más inteligentes que los perros o los caballos. Y algunas razas también tienen el olfato más fino.

-Me gustan sus respuestas.


¡JA! ¡Que te lo has creído! ¡Zorro resabiado hasta la muerte! Como si cambiar a Jabalí fuera un progreso, no te fastidia. Con una pregunta de animalitos me querías pillar a mí, ¡ni loco! ¡JA! ¡Ahora vuelves a por otra! ¡Chúpate esa, Recursos Humanos! 

Y a vosotros, ¿Os han hecho preguntas raras en las entrevistas de trabajo? ¿Habéis vivido alguna situación extraña?

Más: anteriormente en La Fabulosa Gallina De GomaLa negación

miércoles, 1 de junio de 2016

El sofá


¿Que vas a devolver el sofá? Pues me muero

Voy a provocar un incendio este fin de semana. Lo he decidido. Pero no uno metafórico como alguien podría estar creyendo, no: uno muy real. Joder, si veis en las noticias que una tienda de muebles ha ardido hasta los cimientos y encima luego ha caído un meteorito en el lugar de los hechos, no lo dudéis: he sido yo. 

Y todo se debe a que estoy durmiendo mal, joder, y esto no es una cosa a la que yo esté acostumbrado. Si yo soy de los que duermen como un bebé, de 8 a 47 horas diarias como mínimo y del tirón. Ni me levanto para ir al baño. Un tronco soy. Tengo la conciencia tranquila y el alma pura, me merezco dormir.

Todo empieza con que me he comprado un sofá. ESE sofá con el que todos soñamos. El definitivo. El insuperable. El que hasta pega su color con el de mi comedor y me hace la cena todos los días. Y además, no ha sido respondiendo a un capricho, sino a una necesidad imperiosa: mi viejo sofá ya necesitaba una jubilación, o cristiana sepultura, o algo, pero el caso es que ya no servía. 

Veréis, yo ODIO patearme 20 tiendas casi iguales en busca del mueble perfecto. Me encantaría enviar a mi mayordomo que además es ebanista, carpintero y experto en divanes cómodos a que me hiciera la dichosa tarea, pero como soy un pelagatos, pues no me quedó más remedio que hacerlo yo mismo. 

¿Te atreverías a devolver mi nueva cama? ¿Y si te hago tripitadas?

Busqué. Y hallé. Y pagué para disgusto de mi Visa, metiéndole un buen sablazo al escueto saldo que me deja mi sueldo de risa. Era tan emocionante... ¡por fin sofá nuevo! Pero negros y metafóricos nubarrones amenazaban mi felicidad, sin yo saberlo. Porque los malditos de la tienda de muebles trajeron a mi casa un sofá que no era. Uno increíblemente más grande, joder, una cría de cachalote hecha madera y tejido sintético aposentada en mi comedor. 

Los de la tienda, admitiendo su error, acordaron venir a buscarlo 2 días después pero me advirtieron de que no podía usarlo y que tenía que estar en perfecto estado. Y yo con dos gatos, la madre que parió a los de la tienda del diablo. Mininos que, dicho sea de paso, se ponen ceñudos ante la mera idea de devolver tan cómodo mueble nuevo. JuanRa, ¿estás detrás de todo?

Procedí a poner en prácticas mi plan de emergencia para estas situaciones: 3 colchas, 3 mantas, una bata, un forro polar, su maleta de piel y su bikini de rayas: total y completamente forrado, los gatos no podrían entretenerse en destrozar el sofá nuevo. Y a esperar a la recogida del dichoso trasto.

Y ahí comenzaron mis problemas de sueño: cada pequeño ruido que escuchaba por la noche me despertaba para levantarme corriendo y comprobar que nada gatuno le estaba ocurriendo al sofá. Estoy comiendo y cenando en la cocina para evitar cualquier riesgo de manchar el sofá por accidente.  Es en lo último que pienso antes de dormirme y lo primero al despertarme. 

Los malditos faltaron a la primera cita concertada para recoger el sofá el sábado pasado. Excusas. Me dieron otra cita. Hoy. Y han vuelto a no venir a recoger el mamotreto de 3 metros que han instalado en mi salón. Que tengo dos gatos y un sofá que no pueden tocar, joder. ¡Que no saben lo que es eso!

Y por eso, o me recogen por cojones el sofá antes del viernes, o no respondo de mí. Y por eso he comprado un bidón con gasoil y un Zippo, la cosa está así

Más: anteriormente en La Fabulosa Gallina De Goma, OMG me he comprado una Arcade