martes, 7 de septiembre de 2010

Soneto

Tú, en cuyas venas laten alatristes
a quienes ennoblece tu cuchilla,
mientras te queda vida por vivilla,
a cualquier enemigo te resistes.

De un tercio viejo la casaca vistes,
vive Dios que la vestís sin mancilla,
que si alguien hay que no pueda sufrilla,
ese eres tú, que de honra te revistes.

Capitán valeroso en la jornada,
sangrienta, y en la paz pundonoroso
en cuyo pecho alienta tanto fuego.

No perdonas jamás bravuconada,
y empeñada tu fe, eres tan puntoso,
que no te desdirás, aun siendo Diego.


Esto es un soneto que se le atribuye a Quevedo, y que me apetecía copiar aquí. Es lo que tienen los blogs, que cada uno se lo folla como quiera.

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Cada vez que te marchas sin dejar un comentario Dios mata un gatito. Piensa en ello.